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La mano que juega con fuego: Sudamérica entre el garrote yanqui y la seducción China

  • Foto del escritor: Alfredo Arn
    Alfredo Arn
  • hace 20 horas
  • 8 Min. de lectura

La embestida arancelaria que reconfigura el tablero. El 30 de julio de 2025, el presidente Donald Trump emitió una proclamación que sacudió los cimientos del comercio minero global; un arancel universal del 50% sobre las importaciones de productos semiacabados de cobre, incluyendo tuberías, alambres, láminas y componentes eléctricos, con entrada en vigor el 1 de agosto de ese mismo año . Esta medida, resultado de una investigación acelerada bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, determinó que las importaciones de cobre amenazaban la seguridad nacional estadounidense al haber "vaciado" la capacidad de refinación y fundición doméstica . El diagnóstico oficial fue contundente; Estados Unidos pasó de ser líder mundial en la cadena de valor del cobre a depender peligrosamente de fuentes extranjeras, mientras un solo país —China— concentraba más del 50% de la capacidad global de fundición . Para países como Chile, que provee el 65% del cobre que importa EE.UU., y Perú, con el 10% de las reservas mundiales, la noticia encendió todas las alarmas .

El impacto asimétrico sobre los gigantes andinos. Sin embargo, el efecto de estos aranceles ha sido más complejo de lo que parece a simple vista. Chile, el mayor proveedor de cobre de Estados Unidos con exportaciones por 6,000 millones de dólares anuales, enfrenta un escenario paradójico; aunque EE.UU. representa solo el 15% de sus ventas de cobre, la medida podría desviar flujos comerciales y presionar sus precios . Perú, por su parte, vive una situación aún más matizada; apenas el 2% de sus exportaciones de cobre tienen como destino Estados Unidos, mientras que el 72% viaja hacia China . Esta asimetría revela una verdad incómoda para Washington; al empujar a sus socios con medidas proteccionistas, corre el riesgo de fortalecer la posición de Pekín, que ya consume el 57% del cobre global y podría beneficiarse de una eventual redirección de los flujos sudamericanos . La Casa Blanca parece consciente de esta contradicción, por lo que ha establecido un esquema escalonado que por ahora excluye del arancel a los insumos básicos como minerales, concentrados y cátodos, reservando la máxima presión para los productos con mayor valor agregado .

La contraofensiva estadounidense; paralelamente al garrote arancelario, la administración Trump ha desplegado una zanahoria estratégica de dimensiones inéditas. En febrero de 2026, el Departamento de Estado organizó la "Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos", convocando a 55 delegaciones internacionales con un mensaje claro; el mercado libre ha fallado y es hora de construir un bloque de aliados para contrarrestar el dominio chino . El vicepresidente J.D. Vance anunció la creación del Foro de Participación sobre Recursos y Geoestrategia (FORGE), un mecanismo de coordinación que incluye una herramienta revolucionaria: los "precios suelo". La idea es que si China inunda el mercado con minerales baratos para arruinar a la competencia occidental, los miembros del bloque apliquen aranceles externos coordinados para mantener la rentabilidad de las inversiones en países aliados . Simultáneamente, se lanzó "Project Vault", una reserva estratégica de minerales valorada en 12,000 millones de dólares para proteger a gigantes como General Motors y Google de futuras crisis de suministro .

En este contexto, Estados Unidos ha tejido una red de acuerdos bilaterales con países latinoamericanos que, bajo la apariencia de cooperación, introducen cuñas en cualquier intento de integración regional autónoma. Argentina firmó un memorando que la ata a la cadena de suministro estadounidense, utilizando como cebo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y buscando redirigir hacia EE.UU. el 70% de su litio que actualmente viaja a China . México aceptó un "Plan de Acción" de 60 días que incluye algo que toca la fibra sensible de su soberanía; el Servicio Geológico de EE.UU. colaborará en el "mapeo geológico" de su territorio para localizar yacimientos, una radiografía de los recursos nacionales realizada desde Washington . El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, justificó la cesión con una frase de realismo brutal: "Si no estás en la mesa participando, estás en el menú" . Perú, por su parte, suscribió un memorando flexible que identifica diez minerales críticos —cobre, litio, plata, zinc, entre otros— pero que explícitamente "no crea obligaciones jurídicamente vinculantes" y respeta la soberanía sobre la gestión de recursos . Ecuador incluyó en su acuerdo cláusulas sobre combate a la minería ilegal y trazabilidad, mientras que Paraguay vinculó su pacto a la industria de defensa .

El contrapunto de la integración Regional: El foro del Litio. Frente a esta ofensiva de Washington, los países sudamericanos han mantenido un espacio de diálogo propio que podría ser la semilla de una integración más ambiciosa. En agosto de 2025, la CEPAL y CORFO realizaron en Santiago el Segundo Taller Presencial del Foro Permanente de Diálogo Técnico sobre Innovación, Desarrollo Tecnológico y Agregación de Valor al Litio, reuniendo a delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y México . Durante dos días, autoridades gubernamentales, empresas tecnológicas y expertos en sostenibilidad compartieron experiencias sobre vigilancia tecnológica, intercambio de conocimientos y desarrollo de capacidades. El punto culminante fue una gira técnica a dos plantas piloto de Extracción Directa de Litio (EDL) en Chile, donde los participantes conocieron de primera mano las innovaciones que podrían revolucionar la industria al reducir el consumo de agua y acelerar los tiempos de producción . Este foro, creado en 2022, representa el germen de lo que podría convertirse en una instancia de coordinación regional autónoma, enfocada en tres ejes estratégicos: innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental y agregación de valor.

Los números de una potencia Geológica inconclusa. Las cifras que respaldan el potencial de una eventual OPEP de metales latinoamericana son abrumadoras. La región concentra entre el 50% y el 60% de los recursos mundiales de litio, aproximadamente el 40% de las reservas de cobre, y participaciones significativas en plata, níquel, hierro y estaño . Argentina, quinto productor mundial de litio, vio sus exportaciones mineras alcanzar un récord de 6,037 millones de dólares en 2025, con un incremento interanual del 30% impulsado por el RIGI . Perú cuenta con diez de los 60 minerales críticos identificados por EE.UU. y tiene potencial para explorar níquel, cobalto y manganeso . Bolivia, aunque con producción incipiente, posee los recursos de litio más cuantiosos del planeta. Sin embargo, la región enfrenta una debilidad estructural; actualmente, más del 70% del cobre peruano se exporta como concentrado, y China controla entre el 60% y el 90% de la refinación global de litio y tierras raras . Mientras los países sudamericanos venden materia prima, el valor agregado se queda en Asia.

El dominio Chino: el verdadero elefante en la habitación. La estrategia estadounidense solo se entiende a la luz de la posición china. China concentra el 69% de la extracción mundial de tierras raras y es el principal productor de 29 de los 50 minerales estratégicos del Servicio Geológico de EE.UU. . Pero su dominio es aún más aplastante en refinación; procesa aproximadamente el 90% de las tierras raras globales y controla entre el 60% y el 70% de la refinación de litio, níquel y cobalto . Esta concentración, advierte el Departamento de Estado, "convierte al mercado en una herramienta de coerción política y de interrupción de las cadenas de suministro" . China ha comenzado a utilizar ese poder, imponiendo requisitos de licencia y restringiendo exportaciones para presionar a la industria occidental . Para países como Perú, que envía el 72% de su cobre a China, esta dependencia genera vulnerabilidades estratégicas que ningún acuerdo bilateral con Washington puede resolver por sí solo.

Los obstáculos internos: Burocracia, Conflictos y Modelos divergentes. Más allá de la geopolítica, los países latinoamericanos enfrentan barreras domésticas que dificultan cualquier estrategia de integración. En Perú, un proyecto de cobre puede tardar en promedio 62 años en iniciar producción desde la fase de exploración, debido a una permisología que toma hasta cinco veces más de lo legalmente previsto . La conflictividad social y la expansión de la minería ilegal erosionan la legitimidad del Estado y desincentivan la inversión responsable. Pero el mayor escollo para una eventual OPEP de metales reside en la heterogeneidad de los modelos políticos. Argentina apuesta por la apertura al capital privado vía RIGI; Chile impulsa alianzas público-privadas con protagonismo estatal a través de Codelco; Bolivia mantiene un modelo predominantemente estatal con YLB, aunque abre espacios a empresas chinas y rusas; Brasil privilegia acuerdos simultáneos con múltiples mercados . Conciliar visiones tan dispares sobre el rol del Estado y la inversión extranjera requiere una voluntad política que trascienda los ciclos electorales de cada país.

El debate sobre la soberanía: ¿Zonas de sacrificio o desarrollo inclusivo?. La ofensiva estadounidense ha reavivado un debate incómodo sobre el precio de la transición energética para las comunidades locales. Organizaciones como el colectivo mexicano "Cambiémosla Ya" denuncian que los acuerdos con EE.UU. son un "regreso al neoliberalismo" que subordina la soberanía nacional a las necesidades industriales del norte, advirtiendo que la prisa por cumplir cuotas provocará "el despojo, el desplazamiento y la destrucción de comunidades" . En Ecuador, las cláusulas sobre combate a la minería ilegal buscan enfrentar actividades ilícitas, pero también podrían utilizarse para justificar una mayor presencia de intereses foráneos . La paradoja es evidente; mientras Washington endurece sus fronteras para las personas, necesita mantenerlas abiertas de par en par para los recursos. Como resume Heidi Crebo-Rediker, del Consejo de Relaciones Exteriores: "Las rocas están donde están las rocas" . En este nuevo mapa, lo único que parece tener garantizada la residencia son las piedras.

Perspectivas de una OPEP de metales; entre la Utopía y la necesidad histórica. La creación de una organización de países exportadores de metales en Latinoamérica enfrenta un escenario de luces y sombras. Por un lado, las conversaciones avanzadas entre Argentina, Bolivia y Chile para coordinar precios del litio —que incluso consideraron invitar a Australia— demuestran que la idea no es una quimera . El Foro del Litio patrocinado por CEPAL ofrece una plataforma institucional desde la cual construir confianza y armonizar políticas. Por otro lado, la red de acuerdos bilaterales tejida por EE.UU. —con Argentina ya alineada incondicionalmente, México sometido a un mapeo geológico forzoso, y Perú atado por marcos flexibles pero vigentes— introduce fuerzas centrífugas que dificultan cualquier coordinación autónoma . La verdadera prueba para el bloque sudamericano será si sus gobiernos pueden anteponer una visión estratégica de largo plazo a las tentaciones bilaterales del corto plazo.

La encrucijada final: ¿Integración Estratégica o Balcanización definitiva?. Latinoamérica se encuentra ante una disyuntiva histórica que definirá su papel en las próximas décadas. La demanda global de minerales críticos, impulsada por la transición energética y la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, ofrece una ventana de oportunidad única para transformar la estructura productiva de la región. Sin embargo, la respuesta de Washington combina garrote arancelario con zanahorias bilaterales, mientras Pekín consolida su dominio en refinación y procesamiento. En este tablero, los países sudamericanos negocian por separado desde posiciones de debilidad, aceptando acuerdos que perpetúan su rol de proveedores de materia prima. La alternativa es retomar el camino iniciado en el Foro del Litio, avanzando hacia una coordinación regional que incluya no solo precios, sino también industrialización conjunta, desarrollo tecnológico compartido y estándares comunes de sostenibilidad. El mundo necesita con urgencia los minerales que Latinoamérica posee. La gran pregunta, en este 2026, es si la región estará a la altura de esa demanda, negociando unida o compitiendo dividida por migajas en la mesa de los imperios. La respuesta definirá no solo su lugar en el nuevo orden global, sino también la posibilidad de que la riqueza del subsuelo se traduzca, finalmente, en bienestar para sus pueblos.

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