La EconomĂa Circular en el PerĂș: Avances, barreras y perspectivas futuras en un contexto de desarrollo sostenible
- Alfredo Arn
- 21 oct 2025
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La economĂa circular (EC) emerge como un paradigma econĂłmico disruptivo frente al modelo lineal tradicional de âextraer, producir y desecharâ. Su objetivo fundamental es redefinir el crecimiento, enfocĂĄndose en beneficios sociales y ambientales, la minimizaciĂłn de residuos y la continua circulaciĂłn de productos, materiales y recursos al mĂĄximo de su valor. Para un paĂs megadiverso y altamente vulnerable como el PerĂș, la adopciĂłn de este modelo representa no solo una oportunidad ambiental, sino una necesidad impostergable para construir una economĂa resiliente, baja en carbono e inclusiva.
El marco normativo e institucional es incipiente, el PerĂș ha sentado las bases legales para esta transiciĂłn. La Ley Marco de GestiĂłn Integral de Residuos SĂłlidos (Ley N.Âș 1278) fue un hito inicial al introducir el principio de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). Posteriormente, el documento âHoja de Ruta hacia una EconomĂa Circular en el Sector Industriaâ del Ministerio de la ProducciĂłn (2020) se constituye en el plan mĂĄs especĂfico hasta la fecha, estableciendo acciones concretas hasta 2030. Aunque este marco es prometedor, aĂșn enfrenta desafĂos propios de una implementaciĂłn incipiente, como la debilidad institucional, la falta de coordinaciĂłn intersectorial y la escasa capacidad de fiscalizaciĂłn.
En la prĂĄctica, el sector privado muestra avances significativos, aunque aĂșn focalizados. Empresas lĂderes en sectores como el retail, la minerĂa y la industria implementan proyectos piloto de ecodiseño, incorporan materiales reciclados (como rPET) y desarrollan sistemas de recolecciĂłn post-consumo. Paralelamente, surgen emprendimientos circulares que innovan en la valorizaciĂłn de residuos orgĂĄnicos, electrĂłnicos y de construcciĂłn, revelando el potencial econĂłmico latente en lo que tradicionalmente se consideraba desecho.
Uno de los obstĂĄculos estructurales mĂĄs significativos es la alta informalidad en la gestiĂłn de residuos. Una gran parte de la cadena de reciclaje depende de recicladores de base que operan en condiciones precarias y al margen del sistema formal. Esta situaciĂłn limita la trazabilidad, la eficiencia y la calidad de los flujos de materiales, ademĂĄs de perpetuar condiciones laborales injustas. La formalizaciĂłn e integraciĂłn de estos actores es, por tanto, un requisito indispensable para construir una economĂa circular verdaderamente inclusiva y eficaz.
La transiciĂłn circular se ve frenada por una infraestructura de gestiĂłn de residuos insuficiente y desigualmente distribuida en el territorio. Escasean plantas de clasificaciĂłn, centros de acopio tecnificados y capacidades de valorizaciĂłn a escala industrial, especialmente fuera de Lima. Esta situaciĂłn se agrava por el acceso limitado a tecnologĂas de reciclaje, remanufactura y regeneraciĂłn, lo que encarece los procesos y reduce la calidad de los materiales reciclados, afectando su competitividad en el mercado.
La transiciĂłn hacia una economĂa circular requiere un cambio profundo en los comportamientos de consumo y en la cultura ciudadana. AĂșn persiste una baja cultura de separaciĂłn en la fuente y un conocimiento limitado sobre los principios de circularidad entre la poblaciĂłn. Los programas de educaciĂłn ambiental y comunicaciĂłn son herramientas clave para fomentar la corresponsabilidad, la concienciaciĂłn y la participaciĂłn activa de la ciudadanĂa en la gestiĂłn de residuos. Sin este componente social, los esfuerzos institucionales y empresariales tendrĂĄn un impacto limitado.
Superar estas barreras puede desencadenar importantes oportunidades econĂłmicas. La economĂa circular tiene el potencial de generar nuevos negocios y cadenas de valor, reducir la dependencia de materias primas vĂrgenes (y su volatilidad de precios) y disminuir costos operativos mediante la ecoeficiencia. Para las MYPES, que constituyen el grueso del tejido empresarial peruano, la adopciĂłn de modelos circulares puede ser una vĂa para aumentar su productividad, resiliencia y acceso a mercados internacionales con estĂĄndares exigentes de sostenibilidad.
El PerĂș, como paĂs megadiverso, tiene una ventaja comparativa para desarrollar una bioeconomĂa circular. El aprovechamiento sostenible de su biodiversidad puede traducirse en la producciĂłn de biomateriales (como bioplĂĄsticos a base de recursos vegetales) como alternativas a los derivados del petrĂłleo. AdemĂĄs, la valorizaciĂłn de residuos agrĂcolas e industriales (cĂĄscaras, bagazos, residuos orgĂĄnicos) puede generar bioenergĂa o biocompost, cerrando ciclos en el sector primario y agregando valor a las actividades productivas rurales.
El futuro de la economĂa circular en el PerĂș estarĂĄ marcado por la digitalizaciĂłn (por ejemplo, plataformas que conectan oferta y demanda de materiales reciclados), la innovaciĂłn en modelos de negocio (como la servitizaciĂłn y la economĂa colaborativa) y una mayor exigencia regulatoria a nivel internacional. Normativas como las del mercado europeo, que establecen restricciones sobre la huella de carbono y el diseño de productos importados, actuarĂĄn como un impulso externo que obligarĂĄ al sector exportador peruano a adaptarse a nuevos estĂĄndares globales.
El PerĂș se encuentra en una fase inicial de su transiciĂłn hacia una economĂa circular, con avances normativos aislados y una creciente actividad en el sector privado, pero aĂșn lastrada por barreras estructurales como la informalidad, la falta de infraestructura y una cultura ciudadana limitada. El Ă©xito de esta transiciĂłn dependerĂĄ de una articulaciĂłn robusta entre el Estado, la empresa privada, la academia y la ciudadanĂa. Convertir esta visiĂłn en realidad no es solo una obligaciĂłn ambiental, sino una estrategia de desarrollo econĂłmico para construir un paĂs mĂĄs prĂłspero, inclusivo y sostenible en el largo plazo.
ServitizaciĂłn: es la estrategia mediante la cual una empresa deja de vender Ășnicamente un producto fĂsico y pasa a ofrecer una soluciĂłn integral combinada de producto + servicio, de modo que el cliente paga por el uso, el resultado o la experiencia y no por la mera posesiĂłn del bien.