Del fondo del Mar al Espacio: La doble estrategia para conectar a Perú sin interrupciones
- Alfredo Arn
- 31 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 1 ago 2025

La creciente dependencia del Perú de sus cables submarinos de fibra óptica ha expuesto una vulnerabilidad crítica: la falta de redundancia efectiva ante fallas. Con sistemas como el PAN-AM (1999) y el SAm-1 (2001) operando más allá de su vida útil estimada, el riesgo de interrupciones masivas en las comunicaciones internacionales se ha convertido en una preocupación prioritaria para el sector telecomunicaciones.
Actualmente, el 99% del tráfico digital peruano depende de esta frágil red submarina. Aunque el nuevo cable Mistral (2021) ofrece mayor capacidad, la concentración de puntos de ingreso a tierra en Lurín y Máncora crea un punto único de falla. Expertos advierten que un terremoto o actividad pesquera intensiva en estas zonas podría dejar al país parcialmente desconectado del mundo digital.
La solución más inmediata pasa por implementar sistemas de backup automatizados para la infraestructura existente. Esto incluye centros de datos redundantes en ubicaciones geográficamente dispersas (Lima, Arequipa, Trujillo) y protocolos de almacenamiento 3-2-1 (tres copias, dos medios diferentes, una externa) para configuraciones críticas de red. Empresas como Telefónica y Claro ya están invirtiendo en estas medidas preventivas.
Sin embargo, los backups terrestres no son suficientes. La incorporación de enlaces satelitales como redundancia activa emerge como la alternativa más robusta. Tecnologías como los satélites de alta capacidad (HTS) en banda Ka permitirían mantener conectividad incluso durante fallas catastróficas en la infraestructura submarina. El costo de implementación, aunque elevado, resulta marginal comparado con las pérdidas económicas de un apagón digital prolongado.
El modelo híbrido propuesto combina lo mejor de ambos mundos; la alta velocidad de la fibra óptica como conexión principal, con la cobertura global de los satélites como respaldo automático. Sistemas de failover inteligente pueden detectar interrupciones en milisegundos y redirigir el tráfico sin que los usuarios finales perciban la transición. Este enfoque ya ha demostrado su eficacia en países con desafíos geográficos similares como Chile y Noruega.
Para el sector empresarial peruano, especialmente la banca y la minería, esta redundancia no es un lujo sino una necesidad operativa. Un estudio de la Universidad ESAN estima que las empresas peruanas pierden hasta US$8 millones diarios durante interrupciones graves de internet. Sectores como el comercio electrónico, que creció 55% en 2023, no pueden permitirse estos riesgos.
El gobierno peruano tiene un rol clave que jugar. Políticas que incentiven la inversión en infraestructura redundante, como la exoneración temporal de impuestos para proyectos de conectividad resiliente, podrían acelerar la adopción de estas soluciones. El marco normativo peruano, incluyendo la Ley 29904 y regulaciones del OSIPTEL, establece bases para proteger infraestructuras críticas, aunque se requiere legislación específica sobre redundancia en cables submarinos
Los desafíos técnicos no deben subestimarse. La latencia inherente a las conexiones satelitales (600-800ms vs 50-100ms de fibra) requiere implementar técnicas avanzadas de aceleración y caching local. Además, la coordinación entre múltiples operadores de telecomunicaciones y proveedores satelitales internacionales exige estándares de interoperabilidad estrictos.
A mediano plazo, Perú debe diversificar sus rutas digitales. Proyectos como el nuevo cable submarino Transpacífico (previsto para 2026) y acuerdos para acceder a la constelación satelital de Starlink podrían transformar radicalmente el panorama de la conectividad nacional. La meta debe ser crear una malla digital donde ningún punto de falla pueda aislar al país.
En la era de la transformación digital, la resiliencia de las telecomunicaciones es tan crucial como su velocidad. Perú tiene la oportunidad de convertirse en modelo regional al adoptar un enfoque proactivo que combine lo mejor de la tecnología submarina y satelital. El momento de actuar es ahora, antes de que una falla crítica nos recuerde dolorosamente la importancia de estar siempre conectados.







Comentarios