Cómo los bancos en Perú multiplican su dinero (y el tuyo)
- Alfredo Arn
- 6 ene
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Lima, enero 2026. Mientras muchas familias peruanas revisan con lupa cada sol que gastan, los cuatro grandes bancos del país acaban de anuncar utilidades combinadas que superan los S/ 10,000 millones. La pregunta que se repite en redes, mesas de trabajo y hasta en el Congreso es: ¿cómo logran semejante cifra cuando la economía apenas repunta? La respuesta está en un modus operandi que se repite, casi sin cambios, desde hace dos décadas: captar dinero barato, venderlo caro y cobrar por todo lo demás.
La máquina del spread; comprar a 1 % y vender a 25 %. La fuente principal de ingresos de un banco es la diferencia entre lo que paga por captar recursos y lo que cobra por prestarlos. En Perú, esa brecha —conocida como spread— es una de las más anchas de la región. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el sistema financiero local captó a octubre de 2025 más de S/ 280,000 millones en depósitos, de los cuales el 60 % está en cuentas de ahorro que pagan cero o menos del 1 % anual. El mismo banco colocó esos fondos en créditos al consumo con tasas que superan el 25 % anual en tarjetas y el 15 % en préstamos personales. “El cliente piensa que le prestan el dinero, pero en realidad le están vendiendo su propio ahorro, solo que con un margen de 20% o más”.
El negocio oculto; comisiones que nunca bajan. Desde 2019, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) obliga a los bancos a publicar sus tarifarios, pero la medida no logró abaratarlos. El mantenimiento de una cuenta corriente promedio cuesta S/ 18 mensuales; una transferencia interbancaria, S/ 7.50; y el “sobregiro autorizado” puede llegar al 49 % anual. Estudios de consultoras locales estiman que las comisiones ya representan cerca del 35 % de los ingresos operativos del sistema financiero. En otras palabras, más de un tercio de lo que ganan los bancos no proviene de intereses, sino de tarifas que el usuario paga aunque no pida un solo préstamo.
El truco del riesgo; todos pagan por los morosos. Los bancos saben que entre 3 % y 4 % de sus carteras dejará de pagar. En vez de absorber esa pérdida, la precifican (1) dentro de la tasa que cobran a cada cliente. “El que cumple subsidia al que no paga”, explica un economista. Resultado: los buenos pagadores terminan financiando la morosidad y el banco blinda su rentabilidad.
Oligopolio consentido; cuatro nombres, mismas reglas. BCP, BBVA, Scotiabank e Interbank concentran el 78 % de depósitos y el 80 % de créditos. La poca competencia les permite mover tasas al alza sin perder clientes. “Cuando el BCRP sube la tasa de referencia, los préstamos se re-precian en 24 horas; cuando baja, los depósitos tardan meses en reflejarlo”, señala la propia SBS en su último reporte de estabilidad financiera. Ese desfase generó en 2025 un margen financiero récord de S/ 47,000 millones, 12 % más que en 2024, aun cuando el PBI creció apenas 2.5 %.
Digitalización sin descuentos; menos costos, mismas tarifas. El cierre de 750 agencias y la reducción de 8,200 empleados desde 2020 ahorraron al sistema bancario cerca de S/ 1,300 millones anuales en gastos operativos. Sin embargo, ninguna entidad bajó las comisiones tras migrar a la banca digital. Desde organizaciones de consumidores se critica que el ahorro se lo quedaron los bancos, mientras el cliente sigue pagando lo mismo —o más— por sus operaciones.
¿Y el regulador?. El BCRP y la SBS argumentan que la liberalización de tasas y comisiones “fomenta la competencia”, pero estudios de la propia autoridad revelan que el spread peruano duplica el promedio de Chile y triplica el de México. En el Congreso, se debate una iniciativa que obligaría a los bancos a ofrecer una cuenta básica gratuita y a transparentar el costo total de los préstamos, pero el proyecto lleva tres años empantanado en la Comisión de Economía.
El lado de los bancos, desde el gremio bancario (ASBANC) se sostiene que el Perú presenta riesgos adicionales —morosidad, inflación y volatilidad cambiaria— que deben reflejarse en el precio del crédito. Alegan, además, que el sistema financia al 35 % de las MYPE y que los márgenes obtenidos son la “compensación por el capital invertido y los riesgos asumidos”.
Mientras el debate continúa, la receta sigue funcionando. El peruano promedio paga 22 % de anualidad por su tarjeta de crédito, cobra 0.2 % por su ahorro y desconoce el 30 % de las comisiones que le debitan. Hasta que ese ciclo se rompa —por competencia real, educación financiera o regulación más dura—, los bancos seguirán multiplicando su dinero… y el tuyo.
Referencia
(1) Precifican, significa que los bancos incluyen el costo esperado de la morosidad dentro del precio (tasa de interés) que cobran a TODOS los clientes. En otras prácticas se le dice “cargar la prima de riesgo al producto”.







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