La Inteligencia Artificial en el Perú: presente y futuro en 2026
- Alfredo Arn
- 6 ene
- 3 Min. de lectura

En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un tema exclusivo de la ciencia ficción para convertirse en una herramienta concreta de transformación económica y social. En el Perú, su desarrollo ha sido gradual, con avances notables en sectores estratégicos como la salud, la educación, la minería y la administración pública. A inicios de 2026, el país se encuentra en una etapa de adopción temprana, donde las instituciones empiezan a comprender el potencial de la IA, aunque aún enfrenta limitaciones en infraestructura, talento especializado y marco regulatorio.
Uno de los mayores impulsores de la IA en el ámbito estatal ha sido la SUNAT, que ha implementado modelos predictivos para identificar patrones de evasión tributaria y optimizar recaudaciones. Asimismo, el Ministerio de Salud ha comenzado a utilizar sistemas de diagnóstico asistido y plataformas de gestión hospitalaria basadas en algoritmos, especialmente tras las lecciones aprendidas durante la pandemia. Estos esfuerzos reflejan una voluntad creciente de modernizar la gestión pública mediante tecnologías emergentes.
En el sector privado, bancos, empresas de telecomunicaciones y cadenas de retail lideran la integración de soluciones de IA. Desde chatbots para atención al cliente hasta sistemas de análisis de riesgo crediticio y recomendación personalizada, la adopción tecnológica ha permitido mejorar la eficiencia operativa y la experiencia del consumidor. Además, han surgido startups peruanas que aplican IA en nichos específicos, como la agricultura de precisión o la optimización de procesos mineros, demostrando que el ecosistema emprendedor local también está despertando al potencial de esta tecnología.
La formación de capital humano es otro pilar fundamental. Universidades como la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y la Universidad de Lima han incorporado cursos y especializaciones en ciencia de datos, machine learning e IA en sus planes de estudio. Sin embargo, la oferta educativa aún no logra cubrir la demanda de profesionales altamente calificados, lo que obliga a muchas empresas a buscar talento en el extranjero o invertir en capacitación interna.
A pesar de estos avances, persisten desafíos estructurales. La brecha digital sigue siendo amplia, especialmente entre las zonas urbanas y rurales, lo que limita el acceso equitativo a los beneficios de la IA. Asimismo, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) en el Perú representa menos del 0.2 % del PIB, una cifra insuficiente para fomentar una innovación sostenida y autónoma en IA. Sin políticas públicas que incentiven la ciencia y la tecnología, el país corre el riesgo de depender de soluciones extranjeras sin adaptarlas a su realidad local.
Mirando al futuro cercano, se espera que en 2026 el Perú dé pasos firmes hacia la definición de una estrategia nacional de IA. Esta debería incluir principios éticos, mecanismos de gobernanza de datos, protección de la privacidad y fomento a la inclusión digital. Además, es probable que se fortalezcan alianzas internacionales con países y organismos que ya cuentan con marcos regulatorios y experiencias exitosas en el uso responsable de la IA, como la Unión Europea, Canadá o Corea del Sur.
Los sectores productivos con mayor impacto económico en el país —minería, agricultura y pesca— tienen un enorme potencial para beneficiarse de la IA. En minería, por ejemplo, los algoritmos pueden predecir fallas mecánicas, optimizar el uso de recursos hídricos o monitorear el impacto ambiental en tiempo real. En el campo, la IA puede ayudar a pequeños agricultores a mejorar sus cosechas mediante análisis del clima, el suelo y los mercados. Estas aplicaciones no solo aumentan la productividad, sino que también promueven una economía más sostenible.
La inteligencia artificial en el Perú en 2026 se encuentra en una encrucijada prometedora. Si bien el camino recorrido es aún corto, los cimientos están siendo colocados. El verdadero desafío será asegurar que la IA se desarrolle de manera inclusiva, ética y alineada con las necesidades del país. Solo así podrá convertirse en un verdadero motor de desarrollo, innovación y bienestar para todos los peruanos.







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