top of page

Trump reúne a líderes de derecha en Miami mientras Perú queda fuera por inestabilidad política

  • Foto del escritor: Alfredo Arn
    Alfredo Arn
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

El presidente estadounidense Donald Trump inaugura hoy la cumbre "Shield of the Americas" en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, un encuentro que se extenderá hasta el 9 de marzo y que reunirá a doce líderes latinoamericanos de derecha y centro-derecha. El evento, bautizado como la materialización de la "Doctrina Donroe", busca reafirmar el liderazgo de Estados Unidos en el hemisferio occidental mediante objetivos explícitos: designar carteles de droga como organizaciones terroristas, coordinar estrategias contra la migración ilegal, presionar por deportaciones masivas de pandilleros y contrarrestar la creciente influencia de China en la región. La cumbre también abordará el control del Canal de Panamá, sobre el cual Trump ha manifestado intenciones de recuperar la administración.

Entre los participantes confirmados figuran figuras clave del giro conservador regional: Javier Milei de Argentina, Nayib Bukele de El Salvador, José Antonio Kast de Chile y Daniel Noboa de Ecuador, junto a mandatarios de Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Panamá, Paraguay, Bolivia y Trinidad y Tobago. Notablemente, la lista excluye a los tres países más poblados de la región —México, Brasil y Colombia— por sus gobiernos de izquierda, así como a Venezuela, Nicaragua, Guatemala, Uruguay y Perú, revelando un criterio de selección abiertamente ideológico que prioriza la afinidad política sobre la representatividad geográfica.

El caso peruano resulta particularmente ilustrativo de la volatilidad política que afecta la región. El 13 de febrero, el entonces presidente interino José Jerí recibió invitación oficial de la Casa Blanca, pero la inestabilidad institucional se agudizó cuando el Congreso lo destituyó semanas después. La asunción de José María Balcázar como nuevo presidente interino —rompiendo la cadena de sucesión constitucional— generó la incertidumbre que llevó a la administración Trump a excluir finalmente a Perú de la lista de participantes, publicada el 5 de marzo.

La exclusión peruana obedece a múltiples factores convergentes. La inestabilidad política crónica, caracterizada por la sucesión de presidentes interinos sin legitimidad electoral, contrasta con el perfil de líderes consolidados que Trump prefiere fotografiar. La proximidad de las elecciones presidenciales de abril de 2026 añade incertidumbre sobre quién ejercerá el poder en los próximos meses. Además, el criterio ideológico de la Casa Blanca favorece a gobiernos de derecha establecidos, mientras que la crisis peruana —con un Congreso conservador dominante pero sin ejecutivo electo— no encaja en el modelo buscado. Finalmente, asociarse con un gobierno interino sucesor de otro interino podría contradecir el mensaje de estabilidad que el evento pretende proyectar.

La cumbre no está exenta de controversias que trascienden la composición de sus invitados. El evento es co-organizado por America First Works, un grupo político afiliado a Trump, y vende acceso a donantes que contribuyen entre cinco mil y un millón de dólares, generando críticas sobre el uso de la presidencia para recaudación de fondos privados. Organizaciones de derechos humanos han denunciado la legitimación de líderes con tendencias autoritarias, particularmente Bukele, quien ha concentrado poder y atacado a la oposición en El Salvador. La exclusión de cuatrocientos millones de latinoamericanos por criterios ideológicos limita severamente la representatividad y efectividad práctica del encuentro.

Para Perú, la ausencia en esta cumbre tiene implicaciones diplomáticas y prácticas concretas. El país pierde la oportunidad de posicionarse en la agenda de seguridad hemisférica que Trump está construyendo y enfrenta incertidumbre en su relación bilateral en un momento en que la administración estadounidense ha mostrado disposición a usar aranceles y sanciones comerciales. Como principal productor de cocaína del mundo, Perú necesita coordinación con Estados Unidos en materia de interdicción, y su ausencia complica esta cooperación. No obstante, las elecciones de abril de 2026 podrían resetear la relación; un nuevo presidente con mandato electoral legítimo probablemente reciba la invitación que hoy le fue negada a un gobierno de transición sin rumbo claro.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page