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Reflexión del Salmo 90:10 en la vida del Perú: entre la brevedad y la esperanza

Foto del escritor: Alfredo Arn
Alfredo Arn
hace 10 minutos
2 min de lectura

En el corazón de la espiritualidad peruana, el Salmo 90:10 resuena con una verdad ineludible: «Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo; porque pronto pasa, y volamos». Este versículo, atribuido a Moisés, no es un lamento pesimista, sino una invitación a la sabiduría en un país donde la vida se debate entre la tradición, el esfuerzo diario y una fe profunda.

Una realidad que nos interpela. Según el INEI, la esperanza de vida en el Perú alcanza los 78 años, y en el caso de las mujeres llega a los 80.1 años. Paradójicamente, el salmista ya hablaba de 70 u 80 años, lo que demuestra que, aunque la medicina y las condiciones de vida han mejorado, la esencia de su mensaje sigue vigente: la vida es breve y frágil. En un país donde más del 14% de la población es adulta mayor, la reflexión sobre el tiempo y su propósito se vuelve urgente.

El trabajo que consume y la vida que se escapa. El Perú es un país de gente trabajadora, pero también de trabajadores agotados. El 78% de los peruanos padece burnout o estrés crónico, y la jornada laboral promedio es una de las más extensas de Sudamérica, con 44.7 horas semanales. Moisés describe la fortaleza humana como «molestia y trabajo», una expresión que hoy se traduce en el cansancio acumulado, el tráfico interminable y la lucha diaria por el sustento. En medio de esta realidad, el salmo nos recuerda que el esfuerzo no es el fin último; la vida no se mide solo en productividad, sino en sabiduría.

La fe como refugio y la vejez como bendición. A pesar de las dificultades, el Perú se caracteriza por una religiosidad profunda: más del 75% de los peruanos se declara católico, y la fe sigue siendo un pilar fundamental en la vida cotidiana. En este contexto, el Salmo 90 no es un canto a la desesperanza, sino una oración que busca a Dios como refugio «de generación en generación». La vejez, lejos de ser un descarte, es valorada como un tiempo de cosecha: «En la vejez seguirán dando fruto» (Sal 92:15), y los ancianos son «signos vivos de la bondad de Dios».

Contar nuestros días con sabiduría. El Salmo 90:10 no es una sentencia, sino una enseñanza. En el Perú, donde la vida es intensa y a veces dura, este versículo nos llama a «contar nuestros días» para alcanzar un corazón sabio. Nos invita a no dejar que el trabajo nos devore, a honrar a nuestros mayores, a valorar el tiempo con la familia y a vivir con la esperanza de que, aunque la vida «pronto pasa y volamos», Dios es nuestro refugio eterno. La reflexión de este salmo en la vida de la gente en Perú es, en última instancia, un llamado a vivir con propósito, gratitud y fe.

 
 
 

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