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El ciberataque que congeló Francia: cuando los hackers apuntan a la cadena de frío

Foto del escritor: Alfredo Arn
Alfredo Arn
hace 2 minutos
3 min de lectura

Un ataque sin precedentes, entre la noche del domingo 11 y la madrugada del lunes 12 de octubre de 2026, cientos de supermercados franceses fueron víctimas de un ciberataque coordinado que paralizó sus sistemas de refrigeración. Los atacantes lograron elevar la temperatura de neveras y congeladores hasta los 50 grados centígrados, provocando la pérdida total de toneladas de productos perecederos. El incidente, calificado por las autoridades galas como un ataque "de gran escala", dejó los establecimientos con estanterías vacías y pérdidas estimadas en millones de euros.

El modus operandi del ataque; los piratas informáticos accedieron de forma remota a los sistemas de control de refrigeración y activaron un ciclo de descongelación forzada y continua que se mantuvo durante horas. La vulnerabilidad explotada residía en el software de la empresa danesa Danfoss, que gestiona la refrigeración de forma remota en miles de establecimientos en todo el mundo. Según señaló la compañía, los equipos afectados utilizaban versiones de firmware antiguas que carecían de las actualizaciones de seguridad necesarias, lo que facilitó el acceso de los atacantes.

Alcance y consecuencias; el ataque afectó a alrededor de 400 supermercados en toda Francia. Las cadenas más perjudicadas fueron Intermarché, con entre 150 y 180 tiendas afectadas, y Coopérative U, con más de un centenar. También se reportaron incidentes en establecimientos de Carrefour, Monoprix y E.Leclerc. Además de las pérdidas millonarias por productos desechados, se registraron incendios en algunos de los equipos de refrigeración sobrecalentados. La Fiscalía de París abrió una investigación liderada por la Oficina para la Lucha contra el Cibercrimen, con la colaboración de la agencia nacional de ciberseguridad francesa (ANSSI).

Precedentes en Rusia; aunque el ataque francés fue el más masivo y coordinado, no representó el primer incidente de este tipo. En 2022, en el contexto del inicio de la guerra en Ucrania, 16 supermercados rusos que utilizaban controladores AK-SM 800 de Danfoss fueron atacados. Un caso particularmente grave ocurrió en marzo de ese año en el centro de distribución de la empresa Slavtrans-Service en Selyatino, Moscú, donde los atacantes accedieron al sistema de control de refrigeración y cambiaron la temperatura de -24 a +30 grados centígrados, con el objetivo de arruinar 40,000 toneladas de productos cárnicos y pesqueros congelados.

El caso israelí; en agosto de 2023, la cadena de supermercados israelí Shufersal sufrió un ciberataque dirigido específicamente a sus sistemas de control industrial de refrigeración. Los atacantes obtuvieron acceso remoto al panel de control de un centro de refrigeración en una sucursal de Tel Aviv y apagaron los sistemas de forma remota, provocando la pérdida de productos por un valor estimado en decenas de miles de shekels. Según Danfoss, las 40 tiendas israelíes afectadas carecían de protecciones adecuadas como cortafuegos o VPN, lo que evidencia una vez más la falta de medidas de seguridad básicas en infraestructuras críticas.

Las vulnerabilidades Frostbyte10; en septiembre de 2025, la firma de ciberseguridad Armis Labs reveló un conjunto de diez vulnerabilidades críticas, bautizadas como Frostbyte10, que afectaban a los controladores de refrigeración Copeland E2 y E3. Estos dispositivos son utilizados por algunas de las cadenas de supermercados y empresas de almacenamiento en frío más grandes del mundo, especialmente en Norteamérica. Las fallas podrían haber permitido a un atacante manipular las temperaturas y echar a perder alimentos y medicinas, causando interrupciones en la cadena de suministro a gran escala.

La advertencia de CISA; a principios de junio de 2026, la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura de Estados Unidos (CISA), junto con el FBI y el Departamento de Energía, emitieron una advertencia conjunta sobre una campaña activa de ciberataques dirigida a sistemas de monitoreo de tanques de combustible. Los atacantes, presuntamente vinculados a Irán, explotaban sistemas conectados a internet con credenciales débiles o por defecto para manipular las lecturas de los niveles de combustible en gasolineras de varios estados. Aunque en este caso no se manipularon los inventarios físicos, el incidente demostró la capacidad de actores estatales para acceder y alterar sistemas de infraestructura crítica.

Una amenaza persistente y creciente; el ataque en Francia de 2026 representa un punto de inflexión por su coordinación y el daño masivo que causó en cientos de tiendas simultáneamente. Sin embargo, los incidentes en Rusia e Israel, junto con las vulnerabilidades descubiertas y las advertencias gubernamentales, confirman que los sistemas de refrigeración industrial conectados a internet han sido un objetivo recurrente y vulnerable durante años. La diferencia fundamental en el caso francés fue la explotación de una vulnerabilidad común en un modelo de controlador específico a gran escala, lo que convirtió un ataque dirigido en una campaña masiva. La lección es clara: la dependencia de sistemas conectados sin medidas de seguridad adecuadas convierte a cualquier sistema en un blanco fácil para actores maliciosos con intenciones de sabotaje económico.

 
 
 

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