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Lo que viene para Gilat en Perú: proyectos en marcha, investigaciones abiertas y un mercado en transformación

Foto del escritor: Alfredo Arn
Alfredo Arn
hace 4 horas
5 min de lectura

Gilat Satellite Networks, a través de su subsidiaria Gilat Perú, atraviesa un momento de profunda dualidad en el mercado peruano. Por un lado, la compañía israelí consolida su posición como socio estratégico del Estado en la ejecución de proyectos de inclusión digital, acumulando contratos multimillonarios que la han convertido en un actor central para cerrar la brecha de conectividad en las zonas más remotas del país. Por otro, enfrenta incidentes operativos que han afectado servicios críticos, cuestionamientos legales por presunta corrupción y una volatilidad financiera que refleja la naturaleza cíclica de los contratos públicos. Este escenario dual define el presente y el futuro de Gilat en el Perú.

La expansión de la compañía se sustenta en una serie de adjudicaciones con el Programa Nacional de Telecomunicaciones (Pronatel) que abarcan ya cinco regiones. El contrato más reciente, firmado el 5 de octubre de 2026 por 28 millones de dólares, contempla la modernización de la red de banda ancha en Ica, donde se entregará internet 20 veces más rápido a 116 instituciones públicas y se habilitará Wi-Fi gratuito en 30 plazas públicas. La construcción finalizará a mediados de 2027, seguida de una fase de operación de siete años. Este proyecto se suma al contrato de 25 millones de dólares para modernizar la red de Cusco, con conectividad de 200 Mbps para 208 instituciones públicas y 69 puntos de Wi-Fi gratuito, así como a un acuerdo de 14 millones de dólares con el Gobierno Regional de Ayacucho bajo el mecanismo de Obras por Impuestos, que desplegará más de 1,060 kilómetros de fibra óptica para conectar 273 instituciones públicas.

El alcance de la operación de Gilat en Perú es significativo. La compañía lleva 25 años en el país combinando tecnología satelital, microondas y fibra óptica para atender a más de 9,000 comunidades rurales, 3,300 escuelas y centros de salud, con una inversión acumulada superior a los 500 millones de dólares. Su plataforma SkyEdge IV, que la empresa también comercializa a operadores satelitales internacionales, ha sido clave para habilitar más de 1,500 sitios de internet en instituciones públicas como escuelas, telecentros y centros de salud en el territorio peruano. Esta infraestructura ha convertido a Gilat en un proveedor de servicios portadores para otros actores del ecosistema, incluyendo a Internet Para Todos (IPT), el operador de infraestructura móvil rural que lleva conectividad 4G a las zonas más alejadas.

Sin embargo, la operación no ha estado exenta de fallas. En diciembre de 2025, un corte de fibra óptica en la red de Gilat, que provee el servicio portador a IPT, provocó la interrupción del servicio móvil de las operadoras Integratel y Entel en distritos de las provincias de Huanca Sancos y Lucanas, en Ayacucho. El evento inicial se prolongó por más de 28 horas y, cuando parecía resuelto, un segundo incidente en la misma jornada volvió a afectar la zona. El Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (OSIPTEL) monitoreó el restablecimiento y recordó a los usuarios afectados su derecho a la devolución correspondiente en el recibo por el tiempo de interrupción. Este episodio evidenció la dependencia crítica de los servicios móviles rurales respecto a la infraestructura de fibra óptica de Gilat y la vulnerabilidad del sistema ante fallas en un solo proveedor.

Las sombras legales también se ciernen sobre la compañía. La Autoridad Nacional de Control (ANC) del Ministerio Público abrió una investigación preliminar contra dos fiscales que intentaron archivar un caso de presunta colusión agravada que involucra a exfuncionarios del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), exautoridades de Proinversión y representantes de Gilat Networks Perú S.A.. La hipótesis fiscal plantea que los entonces funcionarios habrían concertado con representantes de Gilat para favorecer un proceso de licitación. Adicionalmente, existe un proceso arbitral en curso: en mayo de 2024, Gilat interpuso una demanda contra Pronatel solicitando la devolución de 325,101 soles retenidos por una penalidad aplicada por presunta demora en la atención de averías en el proyecto EPAD Ayacucho. En enero de 2026, el árbitro único falló a favor de Gilat, dejando sin efecto la penalidad, aunque el MTC ha solicitado autorización para interponer un recurso de anulación contra el laudo.

En el plano financiero, el desempeño de la unidad peruana ha sido volátil pero con una tendencia de recuperación. Los ingresos del segmento Perú cayeron de 17.7 millones de dólares en el primer trimestre de 2025 a solo 4.8 millones en el mismo periodo de 2025, debido a retrasos en la renovación de proyectos y el aplazamiento de licitaciones públicas. Sin embargo, para el primer trimestre de 2026, los ingresos se recuperaron a 12.3 millones de dólares, impulsados por la expansión de los proyectos de modernización en cuatro de las seis regiones donde opera la compañía. En el segundo trimestre de 2026, los ingresos de Perú ascendieron a 17.2 millones de dólares, un 8% más que en el mismo periodo del año anterior. A nivel consolidado, Gilat reportó ingresos de 122.7 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, un crecimiento del 17% interanual, con un EBITDA ajustado de 15.4 millones de dólares. No obstante, la compañía proyecta una disminución del 11% en los ingresos de Perú para el año completo 2026, ya que los proyectos transitan de la fase de construcción, que genera altos ingresos, a la fase de operación, con márgenes menores.

El contexto del mercado satelital peruano refuerza la relevancia de Gilat, pero también anticipa una competencia creciente. El sector combina operadores geoestacionarios tradicionales como Hughes Network Systems y SES con actores de órbita baja como Starlink, que ha dinamizado el mercado con servicios de alta velocidad y baja latencia. HughesNet ofrece planes desde 180 soles mensuales con cobertura nacional, mientras que Starlink compite con precios desde 150 soles y latencias de 30 a 60 milisegundos, frente a los 500-700 milisegundos de los servicios GEO. La alianza entre Entel Perú y Starlink para conectividad directa al celular (D2C) representa una amenaza para el modelo de backhaul satelital que Gilat provee a IPT, aunque también abre oportunidades de complementariedad en un ecosistema multi-órbita. Gilat, con su plataforma SkyEdge IV y su experiencia en la operación de redes complejas, busca posicionarse como el integrador capaz de combinar ambas tecnologías para ofrecer soluciones resilientes a los operadores y al Estado peruano.

El futuro de Gilat en Perú dependerá de su capacidad para gestionar este equilibrio. La compañía tiene una cartera de proyectos que la consolidan como el principal socio tecnológico del Estado para la inclusión digital, pero los incidentes operativos, las investigaciones judiciales y la transición hacia fases de operación con menores ingresos representan riesgos que podrían erosionar su posición. La resolución de las controversias legales, la mejora en la gestión de incidencias en su infraestructura de fibra óptica y la capacidad de adaptarse a un mercado satelital en rápida evolución definirán si Gilat logra capitalizar su posición privilegiada en el mercado peruano o si las sombras terminan por opacar su expansión.

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