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La hipoteca inversa: una oportunidad para que los adultos mayores vivan con dignidad y tranquilidad

  • Foto del escritor: Alfredo Arn
    Alfredo Arn
  • hace 7 horas
  • 4 min de lectura

El envejecimiento de la población peruana avanza a paso firme, y con él crece una preocupación silenciosa: ¿cómo garantizar el bienestar económico de nuestros adultos mayores cuando las pensiones son insuficientes o simplemente inexistentes? Se estima que el 63% de los adultos mayores en el Perú no están cubiertos por una pensión para la vejez. En este escenario, quienes han trabajado toda una vida y lograron adquirir una vivienda propia ven cómo su principal patrimonio permanece inmovilizado, mientras sus ingresos mensuales no alcanzan para cubrir ni siquiera los gastos más básicos. La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve ser dueño de una casa si no se puede vivir dignamente en ella?

Frente a esta realidad, la hipoteca inversa se presenta como una solución financiera diseñada específicamente para las personas mayores. A diferencia de un préstamo hipotecario tradicional, donde el deudor paga cuotas al banco, en la hipoteca inversa ocurre lo contrario: la entidad financiera entrega al propietario una renta periódica o un pago único, y la deuda se cancela recién al fallecimiento del titular. El propietario no pierde su vivienda ni tiene que mudarse mientras viva; simplemente convierte el valor acumulado de su casa en un flujo de ingresos que le permite afrontar sus últimos años con mayor tranquilidad.

Los beneficios económicos son tangibles y transformadores. Con la hipoteca inversa, los adultos mayores pueden complementar sus ingresos para cubrir gastos médicos, costos de medicamentos, tratamientos de salud o incluso contratar asistencia domiciliaria. También pueden destinar estos recursos al mantenimiento y remodelación de su hogar, haciéndolo más seguro y accesible a medida que avanza la edad. Y, por qué no, también pueden permitirse pequeños viajes, momentos de esparcimiento o simplemente vivir con la certeza de que cuentan con un respaldo económico para lo que venga. No se trata de lujo, se trata de dignidad.

Uno de los temores más comunes entre los adultos mayores es la idea de dejar una deuda a sus herederos. La hipoteca inversa está diseñada para proteger también a la familia. Al fallecer el titular, los herederos tienen la opción de conservar la vivienda pagando el monto adeudado, o permitir que la entidad financiera venda el inmueble para cubrir la deuda. En cualquiera de los casos, si el valor de venta supera el saldo pendiente, la diferencia va a parar a los herederos. La casa, que fue el hogar de toda una vida, no se pierde sin más; se convierte en un legado que también puede ser protegido.

La hipoteca inversa no es una idea improvisada ni una ocurrencia. Es un producto financiero que ya funciona con éxito en países de contextos similares al nuestro. En España, entidades como Santander y Mapfre han formalizado cerca de 200 operaciones por un compromiso total de crédito de 31.5 millones de euros. En Estados Unidos, el programa Home Equity Conversion Mortgage (HECM) está disponible desde 1988 para mayores de 62 años. Y en México, los beneficiarios reciben en promedio sumas muy superiores a las pensiones contributivas. Si funciona en el mundo, ¿por qué no habría de funcionar en el Perú?

Y es que en el Perú, la hipoteca inversa ya es legal. La Ley N° 30741 fue promulgada en marzo de 2018, y su reglamento fue aprobado por el Ministerio de Economía y Finanzas (D.S. N° 202-2018-EF) con normas complementarias emitidas por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (Resolución SBS N° 4838-2019). El marco normativo está completo. El público objetivo está definido: personas de 65 años o más. La SBS ha señalado que el pago se realiza exclusivamente con el inmueble y que, en la evaluación crediticia, no es tan relevante el nivel de ingresos del solicitante. Todo está listo. Sin embargo, a la fecha no se ha realizado una sola operación de hipoteca inversa en el Perú.

¿Por qué existe una ley que no se aplica? Las razones son múltiples: falta de rentabilidad para los bancos, incertidumbre regulatoria, ausencia de un seguro que proteja al adulto mayor y, sobre todo, falta de voluntad política y regulatoria para hacer viable el producto. Pero los adultos mayores no pueden esperar. Cada día que pasa es un día de incertidumbre, de angustia económica, de postergación de sueños y necesidades. La ley está ahí, esperando ser activada. Lo que falta es decisión.

Es hora de que el Estado peruano, las entidades financieras y la sociedad en su conjunto asuman su responsabilidad con quienes construyeron este país. La hipoteca inversa no es un gasto público ni un subsidio; es una herramienta que permite a los adultos mayores vivir de su propio patrimonio, con independencia y dignidad, sin depender de terceros. Implementarla no requiere erogar un solo sol del presupuesto nacional; solo exige voluntad para ajustar la regulación y hacerla atractiva para las entidades financieras. Nuestros adultos mayores merecen algo más que leyes que no se cumplen. Merecen una oportunidad real de vivir sus últimos años con la tranquilidad que tanto han trabajado para merecer. La hipoteca inversa es esa oportunidad. Solo falta que quienes tienen el poder de hacerla realidad decidan dar el paso.

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