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La Economía Circular en Perú; transformando residuos en oportunidades para el desarrollo sostenible

  • Foto del escritor: Alfredo Arn
    Alfredo Arn
  • hace 21 horas
  • 5 Min. de lectura

Un nuevo Paradigma Económico; el Perú está experimentando una transformación profunda en su modelo de desarrollo mediante la implementación de la economía circular, un enfoque que busca desacoplar el crecimiento económico del consumo de recursos naturales finitos. A diferencia del modelo lineal tradicional de "extraer, producir y desechar", la economía circular propone un sistema regenerativo donde los residuos se convierten en insumos para nuevos procesos productivos. Este cambio de paradigma no solo responde a imperativos ambientales, sino que representa una estrategia económica para incrementar la competitividad nacional, generar empleo de calidad y reducir la vulnerabilidad ante el cambio climático. En un país megadiverso como el Perú, donde la economía depende estrechamente de los recursos naturales, adoptar la circularidad se convierte en una necesidad estratégica para garantizar el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

La consolidación de una Política de Estado; el hito más significativo en la política ambiental peruana reciente es la aprobación de la Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular al 2030, establecida mediante Decreto Supremo N° 003-2025-MINAM en marzo de 2025. Este instrumento estratégico integra tres políticas de Estado fundamentales: la Política Nacional del Ambiente, la Política de Competitividad y Productividad, y la propia Hoja de Ruta de Economía Circular. El documento proyecta un incremento del 2% en el Producto Bruto Interno, equivalente a aproximadamente 14,000 millones de soles, además de la generación de más de 300,000 nuevos empleos con modelos de producción sostenibles. Esta normativa se suma a un marco legal robusto de 57 disposiciones que incorporan explícitamente principios circulares, incluyendo la Ley N° 27314 de Gestión Integral de Residuos Sólidos y decretos específicos para los sectores industria, pesca, acuicultura y saneamiento.

A pesar de los avances normativos, el Perú enfrenta un desafío considerable en la gestión de residuos sólidos. El país genera más de 23,500 toneladas diarias de residuos, de las cuales más del 70% poseen potencial de recuperación mediante procesos de reciclaje o valorización. Sin embargo, la realidad actual muestra que apenas se recicla aproximadamente el 2% de estos materiales, evidenciando una brecha enorme entre la teoría y la práctica. Esta situación representa tanto una problemática ambiental —con rellenos sanitarios saturados y contaminación de ecosistemas— como una oportunidad económica desperdiciada. La transición hacia la economía circular requiere urgentemente invertir en infraestructura de recuperación, desarrollar mercados para materiales reciclados y modificar los patrones de consumo de la población, tareas que demandan coordinación entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil.

Transformación industrial: eficiencia y competitividad. El sector industrial peruano está adoptando gradualmente principios de economía circular, impulsado por los Acuerdos de Producción Limpia (APL) que establecen metas voluntarias de ecoeficiencia. Según la Sociedad Nacional de Industrias, el 87% de las empresas manufactureras reconocen los beneficios ambientales, económicos y sociales de este modelo, mientras que el 25% ya implementa estrategias circulares en sus operaciones. Estas prácticas incluyen la optimización del uso de materiales, el diseño de productos para su reparabilidad y reciclaje, y el establecimiento de sistemas de logística inversa. La transición industrial no solo reduce costos operativos y el impacto ambiental, sino que también posiciona a las empresas peruanas en mercados internacionales cada vez más exigentes con estándares sostenibles, particularmente en la Unión Europea.

Construcción sostenible; reimaginando el entorno urbano. El sector de la construcción, tradicionalmente intensivo en recursos naturales y generador de grandes volúmenes de residuos, está experimentando una revolución circular. Nuevas prácticas incluyen la recuperación sistemática de materiales de demolición para su reutilización en obras de infraestructura, el diseño de edificios modulares con componentes desmontables y reutilizables, y la innovación en concreto reciclado y ladrillos ecológicos fabricados con residuos industriales. Estas tecnologías no solo reducen la presión sobre las canteras y los rellenos sanitarios, sino que también disminuyen la huella de carbono asociada a la producción de materiales de construcción. En un contexto de rápida urbanización como el peruano, donde la demanda de vivienda e infraestructura crece constantemente, adoptar la circularidad en la construcción es fundamental para evitar el colapso ambiental de las ciudades.

Gobernanza multiactor: La coalición por el cambio y la implementación efectiva de la economía circular requiere una articulación sin precedentes entre diversos actores de la sociedad. En 2023 se estableció la Coalición Nacional de Economía Circular "Perú País Circular", suscrita por 33 organizaciones que incluyen entidades públicas, gremios empresariales, universidades y cooperación internacional. Este espacio de diálogo busca coordinar esfuerzos, compartir conocimientos y movilizar recursos para materializar los compromisos de transición. Además, el VIII Foro Internacional de Economía Circular, realizado en noviembre de 2025, consolidó al Perú como referente regional en la materia, demostrando que la circularidad ha pasado de ser una agenda marginal a convertirse en prioridad central de la toma de decisiones sobre producción y consumo en el país.

Financiamiento, desbloqueando inversiones para la circularidad. El capital necesario para la transición circular comienza a movilizarse, aunque persisten barreras significativas. Entre 2024 y 2025, el gobierno aprobó 149 planes de negocio por más de 31 millones de soles, mientras que se han canalizado US$ 24,500 millones en 439 proyectos de inversión con estándares ambientales. Sin embargo, el Diagnóstico del Financiamiento de la Economía Circular 2024 reveló que las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME) —que constituyen el tejido productivo predominante del país— enfrentan dificultades para acceder a estas líneas de crédito debido a requisitos técnicos y financieros inadecuados a su realidad. Superar esta brecha requiere desarrollar instrumentos financieros específicos, fondos de garantía, esquemas de financiamiento verde y programas de fortalecimiento de capacidades que permitan a las MIPYME participar activamente en la nueva economía.

Desafíos pendientes: Hacia una transición inclusiva. A pesar de los avances, la economía circular peruana enfrenta desafíos estructurales que deben abordarse con urgencia. La falta de infraestructura adecuada para la valorización de residuos limita las tasas de reciclaje y mantiene a miles de recicladores informales en condiciones de vulnerabilidad laboral. La ausencia de una taxonomía clara de finanzas verdes dificulta la identificación y canalización de inversiones hacia proyectos genuinamente circulares. Asimismo, se requiere fortalecer la educación ambiental y los incentivos económicos para modificar los patrones de consumo de la población. La transición hacia la circularidad debe ser inclusiva, garantizando que los recicladores formales se integren en las nuevas cadenas de valor, que las comunidades rurales accedan a los beneficios de la innovación tecnológica y que ningún sector productivo quede rezagado en este proceso de transformación.

La economía circular representa para el Perú mucho más que una política ambiental; constituye una estrategia de desarrollo nacional que busca reconciliar el crecimiento económico con la preservación de la infraestructura natural. En un país vulnerable al cambio climático y con crecientes presiones sobre sus recursos hídricos y biodiversidad, adoptar la circularidad no es optativo sino estratégico y urgente. El éxito de esta transición dependerá de la coordinación efectiva entre los ocho sectores del Ejecutivo involucrados (MINAM, MIDAGRI, MEF, PRODUCE, MVCS, MINCETUR, POLCTI), el compromiso del sector privado para innovar en sus modelos de negocio y la participación activa de la ciudadanía como consumidores responsables. Si el Perú logra superar las barreras actuales y aprovechar su potencial en recursos naturales renovables, conocimiento tradicional indígena y capacidad de innovación, podrá posicionarse como líder regional en desarrollo sostenible, demostrando que es posible construir una economía próspera dentro de los límites planetarios. El camino hacia el 2030 está trazado; ahora corresponde a todos los peruanos transitarlo con determinación y visión de futuro.

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