La banda de 60 GHz en Perú: un puente hacia el futuro digital
- Alfredo Arn
- 23 ene
- 3 Min. de lectura

En el panorama tecnológico peruano, la banda de 60 GHz emerge como una herramienta poderosa, aunque aún subutilizada. Este segmento del espectro radioeléctrico, que opera en ondas milimétricas, ofrece capacidades de transmisión de datos que pueden superar los 10 Gbps, posicionándose como una solución para desafíos críticos de conectividad. Actualmente, su uso en el país se concentra principalmente en enlaces de backhaul para operadores de telecomunicaciones, quienes la emplean para interconectar estaciones base en entornos urbanos densos, donde desplegar fibra óptica resulta complejo o costoso. Esta aplicación, aunque vital, solo explora una fracción de su potencial real.
El marco regulatorio peruano, a cargo de OSIPTEL, ya ha dado pasos importantes al incluir esta banda en el Plan Nacional de Atribución de Frecuencias, permitiendo su uso para servicios fijos y móviles. Sin embargo, su implementación enfrenta obstáculos físicos inherentes; las señales de 60 GHz son fácilmente absorbidas por la atmósfera y bloqueadas por obstáculos sólidos, limitando su alcance a enlaces punto a punto visibles de uno a dos kilómetros. Estas características, lejos de ser solo una limitación, definen su nicho ideal; conexiones de ultra alta capacidad en distancias cortas y con una interferencia mínima, un recurso valioso en un espectro cada vez más congestionado.
Mirando al futuro, el destino de esta tecnología en Perú está intrínsecamente ligado al despliegue de la red 5G y más allá. Será la columna vertebral para la densificación de redes, conectando la miríada de small cells necesarias para soportar ciudades inteligentes, internet industrial y aplicaciones de realidad extendida. Su rol será complementario, formando una red capilar de gran capacidad que se integrará con la fibra óptica troncal y otras bandas inalámbricas. Para zonas periurbanas o de difícil acceso, la banda de 60 GHz podría democratizar el acceso a broadband de calidad a través de soluciones de Acceso Fijo Inalámbrico (FWA), acortando la brecha digital.
El camino por delante no está exento de desafíos. Se requiere una regulación ágil que promueva la innovación mientras gestiona el espectro de forma eficiente, además de una inversión sostenida en investigación y desarrollo. El sector académico y los parques tecnológicos peruanos tienen la oportunidad de liderar proyectos piloto, desarrollando casos de uso adaptados a realidades locales, como la telemedicina de alta definición para regiones aisladas o la optimización de procesos en la minería automatizada. La capacitación de profesionales especializados en redes milimétricas será otro pilar fundamental.
En el horizonte, tecnologías como Wi-Fi 7 (802.11be) y estándares futuros ya están diseñados para incorporar esta banda, prometiendo redes locales con latencia imperceptible. Esto impulsará nuevas experiencias inmersivas en educación, entretenimiento y teletrabajo. La convergencia con otras tecnologías, como satélites de órbita baja, podría crear mallas de conectividad resilientes, donde la banda de 60 GHz maneje el tráfico de alta densidad en núcleos urbanos.
Por lo tanto, la pregunta no es si la banda de 60 GHz tendrá un papel en el futuro digital peruano, sino qué tan rápido y estratégicamente se integrará. Su éxito dependerá de una visión conjunta entre el Estado, la industria y la academia. Políticas de espectro dinámicas, incentivos para el despliegue en zonas de interés social y el fomento de un ecosistema local de innovación son ingredientes esenciales para esta transición.
Finalmente, la banda de 60 GHz representa más que un simple canal de comunicación; es un puente hacia una economía digital más robusta e inclusiva para Perú. Al aprovechar su enorme capacidad para aplicaciones específicas, el país puede construir una infraestructura de comunicaciones preparada para las demandas del mañana, impulsando la productividad, la innovación y la conectividad en cada rincón de su territorio. El momento de trazar este camino es ahora.







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