Iris² despega con 15,600 millones de euros: 348 satélites para la soberanía digital europea

El pasado 7 de agosto de 2026, la Comisión Europea formalizó un acuerdo histórico con el consorcio SpaceRISE —integrado por Eutelsat, SES e Hispasat— que sella la expansión definitiva del programa satelital Iris². Este pacto no solo desbloquea los fondos necesarios, sino que incrementa la capacidad del sistema al añadir 66 satélites adicionales en órbita terrestre baja (LEO), elevando la constelación principal a un total de 348 unidades. Con este movimiento, el proyecto abandona definitivamente la fase de planificación estratégica y entra en la etapa de despliegue a gran escala, marcando un hito en la autonomía tecnológica del Viejo Continente.
La arquitectura final de Iris² estará compuesta por una combinación de órbitas para maximizar su cobertura y resiliencia: contará con 330 satélites en órbita baja (LEO) y 18 satélites en órbita media (MEO). La adición de los 66 satélites LEO responde específicamente a la necesidad de reforzar los servicios gubernamentales más críticos, como las comunicaciones seguras para defensa, la gestión de emergencias y la protección de infraestructuras estratégicas frente a ciberataques o interferencias externas.
El presupuesto global del programa asciende a la cifra récord de 15,600 millones de euros, lo que representa un incremento del 47 % respecto a las estimaciones iniciales de 10,600 millones realizadas a finales de 2024. Esta inversión se nutre de dos fuentes principales: el consorcio privado SpaceRISE aportará 4,000 millones de euros, mientras que los 11,600 millones restantes provendrán de las arcas comunitarias, la Agencia Espacial Europea y las contribuciones directas de los Estados miembros. En este sentido, varios países ya han confirmado sus partidas adicionales, destacando España con una inyección de entre 1,600 y 2,000 millones, seguida de Polonia (656 millones) y Hungría (500 millones).
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es la designación de Hispasat como contratista principal del segmento terreno, una responsabilidad que incluye el desarrollo de la infraestructura de antenas, los sistemas de control en tierra y la conexión con redes terrestres. Este contrato, valorado en más de 1,600 millones de euros, supone un hito sin precedentes, ya que es la primera vez que una empresa española asume el liderazgo de un gran proyecto espacial europeo. Además, Hispasat comandará el desarrollo de la innovadora capa de órbita muy baja (VLEO), situada por debajo de los 750 kilómetros de altitud, orientada a servicios de conectividad directa a dispositivos móviles (Direct-to-Device) e Internet de las Cosas (IoT), para lo cual ha comprometido una inversión propia de hasta 600 millones de euros.
Dentro del consorcio SpaceRISE, las responsabilidades están claramente repartidas para aprovechar las fortalezas de cada socio. SES diseñará y construirá las cargas útiles de los 18 satélites MEO, invirtiendo 1,350 millones de euros, mientras que Eutelsat liderará el desarrollo de los 330 satélites LEO con una inversión de 2,230 millones. El tejido industrial del proyecto también incluye a ocho destacadas empresas europeas como subcontratistas, entre las que figuran Airbus Defence and Space, Deutsche Telekom, Hisdesat, OHB, Orange, Telespazio, Thales Alenia Space y Thales SIX, lo que garantiza un amplio reparto geográfico de la carga tecnológica y laboral.
El calendario de ejecución prevé que los primeros lanzamientos orbitales tengan lugar en 2029, con la entrada en servicio operativo pleno programada para 2030. Una vez desplegada por completo, la constelación Iris² aumentará la capacidad gubernamental segura en un 60 % dentro del territorio de la UE y en un 54 % a nivel mundial, consolidándose como la espina dorsal de la conectividad soberana europea. Con este proyecto, la Unión Europea no solo aspira a romper su dependencia tecnológica de terceros países, sino también a garantizar comunicaciones ultrarrápidas, cifradas y altamente fiables para sus gobiernos, fuerzas armadas y servicios de emergencia, asegurando así su resiliencia digital frente a cualquier amenaza futura.



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