El "sol digital" del BCRP: BiPay crece un 400% y demuestra que la bancarización rural en Perú es posible
- Alfredo Arn
- hace 3 horas
- 3 min de lectura

El proyecto BiPay, impulsado por Bitel en colaboración con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), está marcando un hito en la transformación digital del sistema financiero nacional. Lejos de ser una simple billetera electrónica más, esta iniciativa representa el primer piloto formal de dinero digital emitido por el banco central, con el ambicioso propósito de llegar a los rincones menos bancarizados del país y ofrecer una alternativa segura al uso intensivo del efectivo.
El origen de esta herramienta se remonta a octubre de 2024, cuando el BCRP puso en marcha el "Primer Piloto de Innovación con Dinero Digital" mediante la Circular N° 011-2024-BCRP. La fase inicial, conocida como "marcha blanca", comenzó en diez distritos estratégicos de los departamentos de Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Huánuco, Puno y San Martín, convocando inicialmente a aproximadamente 500 mil personas para probar la adaptación de los ciudadanos a este nuevo método de pago en entornos con limitada infraestructura financiera.
Es crucial entender que el dinero digital distribuido a través de BiPay es una versión virtual del sol peruano respaldada directamente por el BCRP, a diferencia de los saldos de otras billeteras que provienen de cuentas bancarias comerciales. Si bien la plataforma es operada y gestionada por Bitel, el valor del dinero circulante está garantizado por la autoridad monetaria. Este respaldo institucional ha sido reforzado recientemente con la autorización de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) en febrero de 2026, que permitió a Bitel organizarse formalmente como una empresa emisora de dinero electrónico.
Los objetivos económicos de este proyecto son profundos y abordan una de las deudas históricas del Perú: la inclusión financiera. Con apenas un 54% de bancarización en zonas urbanas y cifras considerablemente menores en áreas rurales, BiPay busca cerrar esta brecha ofreciendo una puerta de entrada digital al sistema económico, sin que los usuarios necesiten contar con una cuenta bancaria tradicional para almacenar y movilizar su dinero de forma segura.
Además de la inclusión, el proyecto persigue reducir la alta dependencia del efectivo físico, que implica costos logísticos elevados y riesgos de robo o pérdida, especialmente en regiones apartadas donde trasladar billetes resulta peligroso y costoso. Al fomentar un ecosistema de pagos digitales en estas zonas, se espera dinamizar las economías locales, abaratar los costos de transacción para pequeños comerciantes y generar un rastro financiero que fomente la formalidad y el acceso a futuros créditos.
Para lograr estas metas, la estrategia de implementación ha sido eminentemente práctica y accesible, aprovechando la infraestructura ya existente de Bitel. La red de más de 30 mil agentes a nivel nacional facilita las recargas y retiros de dinero digital, mientras que el registro en la plataforma es gratuito y está disponible para cualquier usuario, independientemente de su operador telefónico (Claro, Movistar, Entel o Bitel). Incluso para aquellos que no poseen un teléfono inteligente, se han habilitado comandos USSD (mensajes de texto) para operar la billetera, demostrando un enfoque inclusivo que no deja atrás a la población con menor acceso a tecnología avanzada.
Los avances cuantitativos del piloto han superado todas las expectativas iniciales, consolidándose como un éxito rotundo en su fase experimental. La base de usuarios saltó de 805 mil a 4.78 millones a marzo de 2026, lo que representa un crecimiento superior al 400%. Las operaciones diarias pasaron de un promedio de 17 mil a superar las 63 mil en el piloto extendido (llegando incluso a 91 mil transacciones diarias en febrero de 2025), acumulando más de 21 millones de operaciones totales. En las regiones objetivo, la penetración del servicio creció un impresionante 509%, evidenciando una rápida adopción en los sectores que originalmente se buscaba atender.
Ante estos alentadores resultados, el BCRP decidió extender el periodo de evaluación del piloto hasta el 10 de marzo de 2027. Esta prórroga permitirá recopilar información más detallada y ajustar los aspectos técnicos y regulatorios antes de tomar la decisión definitiva sobre si el dinero digital se convierte en una alternativa permanente dentro de la economía peruana. De momento, BiPay no solo es una billetera, sino un laboratorio vivo que podría redefinir el futuro de las transacciones financieras en el Perú, llevando modernidad, seguridad y oportunidades a millones de ciudadanos que históricamente han estado marginados del sistema bancario formal.



Comentarios