El gigante logístico chino aterriza en Perú: Cómo COSCO y Anjun reconfiguran el mapa de poder en Sudamérica
- Alfredo Arn
- hace 3 días
- 3 Min. de lectura

El nuevo tablero logístico sudamericano; lo que comenzó como una inversión portuaria en el norte de Lima se ha convertido en la operación geopolítica más importante de la década en Sudamérica. La naviera china China COSCO Shipping, en alianza con la firma de logística Anjun, no solo ha construido el megapuerto de Chancay, sino que acaba de concretar una concesión clave para operar un almacén de carga de primera línea en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima. Con este movimiento, Pekín deja de ser un socio comercial más para convertirse en el arquitecto del primer corredor logístico integrado marítimo-aéreo del continente.
La concesión que completa el rompecabezas; el contrato otorga a COSCO y Anjun la operación de un almacén de 11,885 metros cuadrados en el principal aeropuerto del Perú, con opción de expandirlo en 5,000 metros adicionales y una inversión proyectada de 20 millones de dólares a 15 años. Lo relevante no es el tamaño, sino la ubicación; conectado directamente a las pistas de aterrizaje. Este "dedicado" permite transferir mercancía del avión al almacén sin pasar por controles logísticos externos, cerrando el anillo que faltaba para vincular el puerto de Chancay con el hub aéreo de Lima.
El modelo “sea-air” más barato y más rápido que el sistema tradicional; la innovación logística es sencilla pero devastadora para los esquemas tradicionales. La carga que llega de Asia en 23 días a Chancay (frente a 35-40 vía puertos estadounidenses o mexicanos) se traslada por tierra 78 kilómetros hasta el aeropuerto de Lima. Desde allí, se distribuye por vía aérea a cualquier país de Sudamérica. Este modelo sea-air reduce drásticamente los costos respecto al flete aéreo puro y acorta los tiempos frente a rutas marítimas indirectas. El objetivo principal es el comercio electrónico, un negocio que requiere velocidad y precio competitivo.
Geopolítica: Estados Unidos ve amenazada su hegemonía en el “patio trasero”. La reacción de Washington no se ha hecho esperar. Funcionarios de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental han advertido que inversiones como estas implican una "cesión de soberanía" por parte de los países receptores. Para Estados Unidos, que una empresa china controle el principal puerto y un nodo aéreo estratégico en el Pacífico sur es equivalente a perder el control de la puerta de entrada al continente. La respuesta ha sido una combinación de presión diplomática, advertencias sobre seguridad nacional y el impulso de auditorías legales a los contratos chinos, replicando la estrategia aplicada en Panamá con la empresa Hutchison.
La estrategia china; bypass al Canal de Panamá y control multimodal para China, esta infraestructura representa un bypass geopolítico de primera magnitud. Antes de Chancay, los megabuques asiáticos descargaban en puertos de EE.UU. o México; ahora atracan directamente en Perú, sin que Washington tenga visibilidad ni control sobre las mercancías que ingresan a Sudamérica. Al sumar el aeropuerto, Pekín controla no solo el punto de desembarque, sino también la plataforma de redistribución aérea. Este corredor dedicado elimina intermediarios logísticos occidentales y consolida una ruta directa desde las fábricas chinas hasta los consumidores sudamericanos.
El dilema peruano: socio de EE.UU. o hub logístico de China. Perú se encuentra atrapado en medio de esta tensión geopolítica. Por un lado, el puerto de Chancay generó más de 2,100 millones de dólares en flujo comercial en su primer año, y el aeropuerto potenciará esa cifra. China es el primer socio comercial del país. Por otro lado, la presión de Estados Unidos es intensa, con el riesgo de que un futuro gobierno intente renegociar los contratos. Sin embargo, los analistas coinciden en que una ruptura unilateral sería jurídicamente costosísima y económicamente devastadora. El desafío para Lima es cosechar los beneficios de ser el hub logístico de la Costa Oeste sin convertirse en un campo de batalla de las superpotencias.
El efecto dominó en la región; Bolivia, Brasil y Ecuador se reorientan. El impacto ya se siente más allá de las fronteras peruanas. Bolivia busca en Chancay una salida para su litio, Ecuador para sus camarones y bananas, e incluso Brasil está evaluando redirigir parte de sus exportaciones hacia el Pacífico. Existe un proyecto concreto para un tren bioceánico que conectaría el Atlántico brasileño con Chancay, lo que reescribiría por completo la logística continental. Países que históricamente dependían de puertos controlados por empresas estadounidenses o europeas ahora tienen una alternativa asiática real.
Un nuevo centro de gravedad económico-político; la concesión del almacén en el aeropuerto de Lima no es un hecho aislado, es la pieza que completa la visión china de un corredor multimodal sin interrupciones en Sudamérica. COSCO ha transformado a Perú en el principal punto de entrada chino al continente, desafiando décadas de hegemonía logística estadounidense. El modelo combina eficiencia económica real con una estrategia geopolítica de largo plazo. Para bien o para mal, el centro de gravedad del comercio sudamericano se está desplazando del Atlántico al Pacífico, y desde Washington a Pekín.



Comentarios