Perú entre el dólar y el yuan: Dependencia comercial con China, pero sin abandonar el billete verde
- Alfredo Arn
- hace 2 días
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El dólar estadounidense atraviesa una fase de presión significativa durante el retorno de Donald Trump a la presidencia, impulsada por una política arancelaria agresiva y tensiones con la Reserva Federal. Esta incertidumbre ha provocado una caída notable del billete verde frente a otras divisas principales, mientras el oro emerge como refugio favorito de los inversores. La confianza en la estabilidad de la política monetaria de EE. UU. se ha erosionado, creando un escenario donde la hegemonía financiera americana parece cuestionada por primera vez en décadas.
Frente a este debilitamiento, China ha desplegado una estrategia sofisticada para internacionalizar el yuan, vinculándolo estrechamente con el oro. Pekín está facilitando que los excedentes comerciales se liquiden en metal precioso almacenado en jurisdicciones amigas, aprendiendo de las sanciones sufridas por Rusia. Esta movida busca ofrecer una alternativa creíble al sistema fiduciario occidental, aprovechando la credibilidad milenaria del oro para respaldar su moneda en el comercio global.
La ventaja competitiva de esta propuesta radica en los diferenciales de tasas de interés, donde los bonos chinos ofrecen rendimientos significativamente menores que los del Tesoro estadounidense. Esto permite a China ofrecer financiamiento más barato a socios comerciales que acepten operar en yuanes, combinando liquidez, menores costos de deuda y la opción de respaldo en oro. Es un menú financiero diseñado para atraer a naciones que buscan reducir su dependencia del dólar y protegerse de la volatilidad de la política externa de Washington.
Sin embargo, aunque la desdolarización es una tendencia real, su ritmo es gradual y no implica un colapso inmediato del sistema actual. El dólar mantiene su predominio por inercia institucional y profundidad de mercados, mientras el yuan aún representa una fracción minoritaria de las reservas globales. La transformación del orden financiero mundial es un proceso de largo aliento, donde la confianza se construye lentamente y los cambios estructurales tardan años en consolidarse plenamente.
En el caso específico de Perú, la relación comercial con China es vital, concentrando más de un tercio de sus exportaciones, principalmente minerales como el cobre. A pesar de esta estrecha vinculación económica y de la inauguración del puerto de Chancay, las transacciones siguen realizándose mayoritariamente en dólares estadounidenses. La infraestructura logística ha mejorado la competitividad, pero no ha generado aún un cambio monetario significativo en la facturación del comercio bilateral.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantiene una postura conservadora respecto a sus reservas internacionales, priorizando la liquidez sobre la acumulación agresiva de oro. A diferencia de la estrategia china, la autoridad monetaria peruana no ha evaluado incrementar sus tenencias de metal precioso ni adoptar el yuan como moneda de referencia oficial. Esta prudencia busca proteger la estabilidad del sol peruano frente a shocks externos, evitando exposiciones innecesarias en un entorno geopolítico complejo.
No obstante, existen riesgos latentes para la economía peruana derivados de esta pugna entre gigantes, especialmente si la volatilidad del dólar se intensifica. Una caída abrupta de la moneda estadounidense podría afectar los balances de empresas endeudadas en esa divisa, mientras que una exigencia futura de liquidación en yuanes por parte de compradores chinos implicaría costos de conversión adicionales. La neutralidad activa del Perú será puesta a prueba para navegar entre las presiones comerciales de Washington y la dependencia económica de Pekín.
Aunque los cimientos del imperio financiero estadounidense muestran grietas, no hay motivos para el alarmismo inmediato en la región. La diversificación de activos y la vigilancia de las tendencias globales son medidas prudentes para inversores y ciudadanos, pero la estabilidad monetaria en Perú sigue siendo robusta. El mundo se encamina hacia un sistema multipolar donde el oro y el yuan ganarán terreno, pero el dólar seguirá siendo protagonista durante el periodo transicional que vivimos.



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