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Perú, el socio más codiciado de Sudamérica: un análisis de sus relaciones económicas

  • Foto del escritor: Alfredo Arn
    Alfredo Arn
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

En los últimos años, el Perú se ha consolidado como uno de los escenarios más dinámicos de la competencia geopolítica en América del Sur. Su estabilidad macroeconómica, su apertura comercial y su ubicación estratégica en el Pacífico sur lo han convertido en un socio atractivo para potencias de todo el mundo. Sin embargo, ninguna nación ejerce hoy una influencia tan transversal y profunda como China, cuyo capital acumulado en el país supera los 30,000 millones de dólares, concentrado en sectores clave como la minería, la energía, la infraestructura y las finanzas.

El caso más emblemático de esta penetración es el megapuerto de Chancay, una inversión mixta de 1,200 millones de dólares en su primera etapa, con una segunda fase estimada en 3,500 millones. Este proyecto, liderado por capitales chinos, está llamado a convertirse en un hub logístico del Pacífico sur con impacto regional. Pero la presencia china va mucho más allá: controla el 100% de la distribución eléctrica en Lima Metropolitana a través de Luz del Sur (China Yangtze Power) y Pluz Energía (China Southern Power Grid), tiene participación mayoritaria en megaminas como Las Bambas y Morococha, y ha irrumpido con fuerza en la construcción de hospitales, la agroexportación y el suministro de fármacos.

Frente a este avance, Estados Unidos ha redoblado su presencia económica y política en América Latina. Aunque su peso comercial es menor que el de China—las exportaciones peruanas a EE.UU. superaron los 10,000 millones de dólares en 2025, con fuerte participación del sector agropecuario—, Washington ha optado por una estrategia de alianza estratégica. El gobierno de Donald Trump notificó formalmente al Congreso estadounidense su intención de designar al Perú como "aliado principal no miembro de la OTAN" (major non-NATO ally), un paso que incorporaría al país a un grupo reducido de socios estratégicos de Washington.

La Unión Europea, por su parte, emerge como el actor más subestimado pero de mayor impacto inversor. Con más de 30,000 millones de dólares de inversión acumulada, más de 800 empresas implantadas y más de 110,000 empleos directos, la UE es el principal socio internacional en el financiamiento de infraestructuras peruanas. Proyectos emblemáticos como el nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y el muelle norte del puerto del Callao son muestra de su presencia. Además, la UE es el principal proveedor de productos farmacéuticos para el país y concentra alrededor del 11% de su comercio mundial.

Japón mantiene una relación sólida y de larga data con Perú. En 2025, las exportaciones peruanas a Japón alcanzaron los 5,296 millones de dólares, con cobre y gas natural licuado como principales productos. La inversión directa japonesa en 2025 fue de 238 millones de dólares, y el interés nipón se ha renovado en cobre, litio y minerales estratégicos. Ambas naciones han acordado impulsar nuevas inversiones en turismo, agroexportación, transporte, ciencia y tecnología, incluyendo inteligencia artificial.

En el sector minero, Canadá es el principal inversionista extranjero, con aproximadamente 11,200 millones de dólares canadienses en activos administrados por 67 empresas canadienses. En octubre de 2025, ambos países firmaron un Memorando de Entendimiento para impulsar la cooperación en minerales críticos y minería sostenible. España, por su parte, se mantiene como el principal socio comercial del Perú en Europa y la segunda fuente de inversión extranjera en el país, con 5,227 millones de dólares registrados hasta diciembre de 2025. El intercambio bilateral en 2025 alcanzó los 3,768 millones de dólares, un incremento del 27% respecto al año anterior.

Corea del Sur ha irrumpido con fuerza en el ámbito de la infraestructura, mostrando interés en construir las líneas 3 y 4 del Metro de Lima, proyectos que serían desarrollados de gobierno a gobierno por más de 10,000 millones de dólares. Además, ha firmado un acuerdo estratégico con el Perú para la coproducción de submarinos en territorio nacional. Brasil, el primer socio comercial de Perú en Latinoamérica, proyecta inversiones que podrían sumar 3,000 millones de dólares en los próximos tres años.

Este complejo entramado de intereses coloca al Perú en una encrucijada geopolítica. Como señalaron los panelistas del conversatorio "China influye en el Perú" en la FIL Lima 2025, el auge chino debe entenderse como una oportunidad para el desarrollo peruano, especialmente mediante transferencia tecnológica y diversificación productiva. Sin embargo, la creciente dependencia de un solo socio plantea desafíos estratégicos que el país debe gestionar con cuidado.

En definitiva, la influencia extranjera en el Perú no es un tablero de un solo jugador, sino un escenario multipolar donde China, Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Canadá, España, Corea del Sur y Brasil compiten y cooperan en diferentes frentes. La clave para el Perú estará en mantener su tradición de articulación regional y su capacidad de tender puentes entre naciones, bajo principios compartidos de paz, prosperidad y dignidad, sin comprometer su soberanía ni su capacidad de decisión autónoma.

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