Perú da el gran salto industrial: adjudican megaparque de Ancón a consorcio chino tras 15 años de espera
- Alfredo Arn
- 15 dic 2025
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El Perú desbloqueó el proyecto que más veces fue anunciado y postergado desde 2010: el Parque Industrial de Ancón, un polo fabril de 1.300 hectáreas que promete convertir a Lima Norte en la puerta de entrada manufacturera del país hacia Asia. Tras una licitación internacional que atrajo a siete consorcios, ProInversión otorgó la buena pro al consorcio chino Junefield Ancon Industrial Park —integrado por Junefield Holdings y Loudi Engineering— por 180.58 millones de dólares, despejando el camino para una inversión total que superará los 1,200 millones y generará 120,000 empleos directos e indirectos.
El contrato de concesión, de 22 años, se firmará la primera semana de enero y las obras de urbanización comenzarán en julio de 2026. La primera fábrica podría estar operativa en 2028, según el cronograma presentado por los chinos, que ya tienen pre-apartadas 40 naves para textiles, autopartes, alimentos y electrónica. “No venimos solo a vender terrenos; vamos a traer cadenas completas de proveedores chinos, coreanos y japoneses”, adelantó el gerente general del consorcio, Li Wei, tras la adjudicación.
La idea nació en 2008, cuando el gobierno de Alan García compró los terrenos a la ex-Corporación de Fomento de Lima Norte para crear un “parque modelo” que descongestionara la capital y exportara con valor agregado. Duró años en carpeta; cambios de autoridades, denuncias de corrupción, falta de agua y, sobre todo, la falta de inversión privada lo mantuvieron congelado. Fue hasta 2022 que ProInversión logró encarrilar la licitación internacional, ahora bajo la figura de concesión con derecho a desarrollar, operar y transferir.
El terreno, ubicado a 30 km del centro de Lima y a 40 minutos del futuro puerto de Chancay —en manos de la china COSCO— será el primer “hub portuario seco” del país: un punto aduanero seco con ferrocarril propio que permitirá despachar contenedores sin pasar por el congestionado Puerto del Callao. “Ancón se convertirá en la plataforma de distribución de la costa oeste de Sudamérica”, proyectó el ex-ministro de Economía, José Arista, quien estuvo presente en la ceremonia.
El parque estará dividido en cinco clúster: textil-confección, autopartes, agroindustria, tecnología y logística. Se prevé que al menos el 30 % de la superficie sea ocupado por pymes nacionales que se inserten como proveedores de las multinacionales. Para ello, el consorcio firmó un convenio con el SENATI y la Universidad de Ingeniería para formar 5,000 técnicos anuales en robótica, mantenimiento y procesos industriales 4.0.
“El gran reto es que no quede como un ‘parque de maquila’ sino que impulse ingeniería inversa e innovación local”, subrayó la economista Elvira Salazar, del Instituto del Perú. El proyecto incluye una planta desalinizadora que abastecerá 80 % del agua requerida, energía solar fotovoltaica y un centro de I+D financiado con 50 millones de dólares privados.
La adjudicación a un consorcio chino —en medio de la creciente influencia de Beijing en puertos, minería y ahora manufactura— enciende luces amarillas en Washington. La embajada de EE.UU. emitió un comunicado recordando la “importancia de transparencia y estándares ambientales”, mientras que el gobierno peruano defendió la “competencia abierta y reglas claras”. Para el analista político Fernando Tuesta, el parque se volverá “termómetro” del segundo mandato presidencial que se elegirá en 2026: “Si en tres años no hay fábricas funcionando, se convertirá en símbolo de fracaso; si funciona, será la carta de presentación de cualquier candidato”.
El consorcio ya desembolsó los primeros 30 millones como garantía y prevé captar 400 millones en bonos verdes en la bolsa de Hong Kong. Entre 2026 y 2027 movilizará 350 millones en obras de trabajos de movimiento de tierras, vías, energía y agua; entre 2028 y 2030, otros 850 millones en naves y equipamiento. El Estado, a cambio, recibirá canon variable: 2 % de ventas de terrenos más 0,5 % de facturación de las empresas instaladas, lo que se estima en 25 millones anuales a partir de 2030.
“Perú tiene una última oportunidad de subirse al tren de la industria antes de que la automatización lo deje fuera”, advirtió Li Wei. En Ancón, el país pondrá a prueba si puede dejar de ser solo minero para convertirse en fabricante. El reloj industrial acaba de arrancar; 22 años para demostrar que el sueño de una economía diversificada ya no es un eslogan de campaña, sino una cadena de montaje en marcha.







Muy buen articulo.