Más que un susto: lo que los sismos dejaron al descubierto en Chimbote
- Alfredo Arn
- 29 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Desde la noche del 27 de diciembre, Chimbote no ha parado de temblar. Un primer sacudón de magnitud 6.0, con epicentro a 67 km del litoral, dejó grietas en viviendas, desprendimientos en el Hospital La Caleta y miles de personas dormidas en la calle por el miedo a réplicas, apenas 24 horas después, un nuevo sismo de 5.1 remeció la misma zona, confirmando que la costa de Ancash se ha convertido en el foco sísmico más activo del país en esta temporada.
La razón de tanta actividad está justo debajo de nuestros pies; la placa de Nazca se sumerge a 6 cm/año bajo Sudamérica, acumulando energía que se libera en forma de terremotos. Chimbote se asienta sobre la placa continental, muy cerca de la fosa de subducción, en un punto donde la placa oceánica se “engancha” y genera rompimientos súbitos. Cuanta más tensión se acumula, más probable es que se repitan eventos de mediana y gran magnitud; el último ciclo fuerte en la región data de 1990, y los sismólogos advertían que el segmento ya “venía madurando” para liberar energía.
La secuencia actual encaja en un patrón típico; un terremoto principal seguido de réplicas que pueden prolongarse días o semanas. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha registrado más de 40 réplicas superiores a M 3.0, la mayoría frente a la península de Chimbote. Modelos preliminares indican que la falla que se rompió tiene unos 30 km de longitud y 20 km de ancho; si el segmento contiguo cede, podrían producirse eventos de magnitud similar o incluso superiores, aunque por ahora no se detectan señales de un terremoto mayor inminente.
Más allá de la magnitud, lo que preocupa es la exposición de la ciudad; el 65 % de sus barrios están construidos sobre terrenos de relleno o lomas costeras con suelos blandos que amplifican el movimiento. A esto se suma la proliferación de viviendas de adobe y sin refuerzo, heredadas del boom pesquero de los 70, que colapsan con aceleraciones de apenas 0.2 g. El Hospital La Caleta, principal centro de salud, ya sufrió fisuración en columnas y pérdida de sellado de vidrios; si la actividad continúa, podría verse obligado a reducir su capacidad justo cuando más se necesita.
Ante este escenario, la clave está en la preparación individual. La población debe asumir que vivimos sobre una “bomba de tiempo tectónica” que no se desactivará, pero cuyos efectos sí pueden reducirse. Revisar la estructura de nuestras casas, anclar estanterías, conocer la ruta de evacuación y tener un punto de reunión familiar son pasos que no admiten postergación. Las autoridades, por su parte, ya activaron el plan “Chimbote Preparado” con simulacros nocturnos y brigadas de evaluación rápida de daños; sin embargo, la primera línea de defensa sigue siendo la conciencia de cada vecino.
Por ello, si vives en Chimbote o en cualquier zona costera de Ancash, recuerda: mantén siempre una mochila de emergencia con agua, linterna, radio a pilas, documentos sellados y botiquín; identifica dos salidas seguras y un punto de reunión lejos de postes y fachadas; durante un sismo, protégete bajo estructuras robustas y no corras hacia la playa ante la alerta de tsunami; infórmate solo por fuentes oficiales (@IGP_Peru, @COEN_Peru) y evita la desinformación; revisa grietas mayores de 3 mm en muros y, si las hay, evacúa y solicita evaluación municipal; finalmente, comparte estos consejos: un vecino preparado reduce el riesgo de toda la cuadra.







Comentarios