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La metamorfosis de una Pandemia Silenciosa: historia, tratamiento y economía de la Diabetes Tipo 2

  • Foto del escritor: Alfredo Arn
    Alfredo Arn
  • hace 2 días
  • 6 Min. de lectura

Desde los papiros egipcios hasta los agonistas (1) de receptores duales, una crónica sobre cómo la diabetes tipo 2 pasó de ser una sentencia de muerte a una industria de cien mil millones de dólares.



El agua dulce que mata

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es, paradójicamente, una de las enfermedades más antiguas documentadas por la humanidad y una de las más modernas en su comprensión fisiopatológica. Mientras que los primeros tratados médicos del Antiguo Egipto ya describían una afección caracterizada por "la emisión excesiva de orina dulce", fue solo en el último siglo cuando la medicina logró distinguirla de la diabetes tipo 1 (DM1) y desarrollar terapias que transformaron su pronóstico de fatal a crónico-manageable. Sin embargo, esta transformación terapéutica ha generado una dimensión económica sin precedentes: lo que comenzó como un tratamiento basado en ayunos extremos y hierbas medicinales ha evolucionado hacia un mercado global que superará los 298,000 millones de dólares para 2034.

Este artículo examina la trayectoria histórica de la DM2 desde tres perspectivas interrelacionadas: la evolución del conocimiento médico sobre su fisiopatología, la revolución de sus tratamientos, y la metamorfosis de su costo económico para los sistemas de salud globales.

De la edad de los hierros a la era de la Biotecnología

Los orígenes y la confusión Taxonómica

La historia clínica de la diabetes se remonta al Papiro Ebers (1550 a.C.), donde se describía una condición de "orina abundantemente dulce". Los médicos de la antigua India acuñaron los términos madhumeha ("miel en orina") y distinguían entre la diabetes "gorda" y "flaca", una intuición clínica notablemente precisa dada la distinción moderna entre DM2 (asociada a obesidad) y DM1 (catabolismo extremo).

Durante siglos, la diabetes fue considerada una enfermedad única. Fue solo en 1936 cuando Harold Himsworth publicó su influyente estudio "Diabetes mellitus: differentiation of types", estableciendo por primera vez la diferenciación entre la diabetes "insulino-dependiente" (juvenil) y "no dependiente" (del adulto). Esta distinción, refinada décadas después mediante el descubrimiento de los mecanismos de resistencia a la insulina versus destrucción autoinmune de células beta, sentó las bases para tratamientos específicos.

La revolución terapéutica: Cuatro eras

Era 1: La tirrenia del hambre (Antes de 1922) Antes del aislamiento de la insulina, la DM2 era una condición crónica degenerativa sin tratamiento efectivo. El médico francés Apollinaire Bouchardat observó durante el sitio de París (1870) que pacientes diabeticos con escasez de alimentos presentaban mejoría en la glucosuria. Esto llevó a la implementación de "dietas de hambre" severas, restricciones calóricas extremas y ejercicio intenso como únicas modalidades disponibles. Paralelamente, la medicina tradicional utilizaba plantas como la Galega officinalis (cabra ruda), precursora química de las biguanidas modernas, y el fenogreco, cuyos efectos hipoglucemiantes leves eran bien conocidos por médicos persas desde el siglo XI.

Era 2: La era de la Insulina y su paradoja (1922-1950) El descubrimiento de Banting y Best en 1922 revolucionó el tratamiento de la diabetes, pero inicialmente benefició principalmente a la DM1. Para la DM2, la insulina animal (bovina y porcina) representaba un tratamiento de rescate para casos avanzados, pero no una solución crónica dado el riesgo de hipoglucemias severas y reacciones alérgicas. Durante décadas, la DM2 se mantuvo como una entidad tratada principalmente con dietas restrictivas, un enfoque insuficiente dada la progresión natural de la enfermedad.

Era 3: La farmacopea oral (1955-1999) El panorama cambió radicalmente en 1955 con la introducción de las sulfonilureas, descubiertas accidentalmente cuando investigadores notaron que antibióticos para fiebre tifoidea causaban hipoglucemia. La tolbutamida (1955) y glibenclamida (1980s) establecieron la primera línea de tratamiento farmacológico oral, estimulando la secreción pancreática de insulina.

En 1957, el médico francés Jean Sterne utilizó por primera vez la metformina en humanos, aunque su uso generalizado se retrasó décadas debido al temor -posteriormente infundado- de acidosis láctica, heredado de sus "primas" fenformina y buformina, retiradas del mercado en los años 70. No fue hasta 1995 que la FDA aprobó la metformina en Estados Unidos, tras el estudio UKPDS (United Kingdom Prospective Diabetes Study) que demostró no solo su eficacia glucémica sino también beneficios cardiovasculares.

Esta era también incluyó las tiazolidinedionas (glitazonas) en 1999-2000, que atacaban directamente la resistencia a la insulina mediante sensibilización periférica, aunque posteriormente limitadas por efectos adversos cardiovasculares y hepáticos.

Era 4: La revolución de las hormonas y los transportadores (2005-Presente) El hito más significativo reciente fue el descubrimiento de las incretinas. En 2005, la exenatida se convirtió en el primer agonista del receptor de GLP-1 (glucagón-like peptide-1) disponible, introduciendo el concepto de fisiología incretina en la práctica clínica. Este mecanismo, que potencia la secreción de insulina solo en presencia de hiperglucemia y suprime el glucagón, representó un avance en seguridad frente a las sulfonilureas.

El lanzamiento de Ozempic (semaglutida) por Novo Nordisk en 2017 y Mounjaro (tirzepatida dual GIP/GLP-1) por Eli Lilly en 2022 marcaron un punto de inflexión. Estos fármacos no solo reducen la HbA1c hasta en 2.4%, sino que inducen pérdidas de peso de 15-22%, demostrando beneficios cardiovasculares y renales que trascienden el control glucémico.

Paralelamente, los inhibidores de SGLT2 (canagliflozina, empagliflozina), aprobados desde 2013, introdujeron un mecanismo novedoso: inducir glucosuria para eliminar glucosa excesiva, demostrando reducción de mortalidad cardiovascular e insuficiencia cardíaca independientemente del control glucémico.

La evolución del diagnóstico: Umbrales cambiantes

Curiosamente, la historia de la DM2 también es una historia de números cambiantes. Los criterios diagnósticos han evolucionado hacia la detección precoz:

  • 1979-1996: Glucemia en ayunas ≥ 140 mg/dL

  • 1997-Presente: Reducción a ≥ 126 mg/dL (ADA), aumentando la sensibilidad diagnóstica pero también la prevalencia aparente

  • 2010: Introducción de la HbA1c ≥ 6.5% como criterio estandarizado, permitiendo diagnóstico sin ayuno

Estos cambios, aunque médicamente justificados por la relación entre niveles glucémicos y riesgo de retinopatía, han expandido la población "diabética" y, consecuentemente, el mercado de tratamientos.

La dimensión económica: de tratamiento barato a industria de lujo

La Curva de Costos Terapéuticos

La evolución económica refleja una paradoja: mientras los tratamientos se han vuelto más efectivos, también exponencialmente más costosos.

Costos Directos de Tratamiento:

  • 1950s-1980s: Dominio de sulfonilureas y metformina (genéricos de bajo costo)

  • 1990s: Insulinas humanas recombinantes (costo moderado, alta disponibilidad)

  • 2000s: Análogos de insulina de acción prolongada (glargina, detemir) - 3-4 veces más caros que insulinas humanas

  • 2020s: Agonistas GLP-1 (Ozempic: ~$935/mes en EEUU) y SGLT2 ($300-600/mes)

El Boom del Mercado Farmacéutico

El valor del mercado global de fármacos antidiabéticos ha experimentado crecimiento exponencial:

  • 2019: USD 65,500 millones

  • 2025: USD 100,100 millones (primera vez que supera los cien mil millones)

  • 2034 (proyección): USD 298,000 millones

Este crecimiento del 12.9% anual no se debe únicamente al aumento de pacientes (aunque la prevalencia global ha subido del 4.7% en 1980 a 10.5% en 2024), sino a la migración hacia terapias de alto valor agregado. Los inhibidores SGLT2 y agonistas GLP-1 constituyen el segmento de más rápido crecimiento (12-15% CAGR), impulsados por indicaciones expandidas más allá de la diabetes: obesidad, insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica.

Las empresas líderes han consolidado un oligopolio: Novo Nordisk, Eli Lilly y Sanofi controlan más del 62% del mercado global. La capitalización de Eli Lilly superó el billón de dólares en 2024, impulsada exclusivamente por sus fármacos GLP-1/GIP (Mounjaro y Zepbound generaron $25,000 millones en 9 meses de 2025).

Costos Indirectos y la Carga Global

El crecimiento del mercado farmacéutico representa solo una fracción del costo total de la diabetes. En 2024, el gasto sanitario global en diabetes alcanzó los USD 1,015 mill millones (aumento del 338% en 17 años). Los costos indirectos -absentismo laboral, discapacidad y muerte prematura- duplican o triplican esta cifra.

La desigualdad en el acceso persiste: mientras los países de altos ingresos absorben el 80% de los fármacos innovadores (GLP-1, SGLT2), el 80% de los 589 millones de personas con diabetes viven en países de ingresos bajos y medios, donde el 43% de los casos no están diagnosticados y el acceso a insulina básica sigue siendo un desafío logístico y financiero.

Hacia una gestión crónica de alta tecnología

La historia de la diabetes tipo 2 es, en esencia, la historia de la medicalización del metabolismo. Desde las restricciones dietéticas draconianas de Bouchardat hasta los agonistas de receptores duales administrados semanalmente, la enfermedad ha pasado de ser una condición fatal gestionada con privación, a una enfermedad crónica costosa pero controlable.

Sin embargo, esta transformación plantea interrogantes éticos y económicos fundamentales. Mientras la industria farmacéutica invierte masivamente en I+D (superando los EUR 1,438 millones anuales solo en mercados como España), la brecha entre la sofisticación terapéutica disponible y el acceso universal se amplía. Los nuevos fármacos, aunque clinicamente superiores, cuestan cientos de veces más que las intervenciones básicas de estilo de vida que previenen la enfermedad.

La próxima década definirá si la diabetes tipo 2 continúa su trayectoria como motor de crecimiento industrial hacia los USD 300,000 millones, o si los sistemas de salud logran reorientar recursos hacia la prevención primaria y el acceso equitativo a terapias existentes. La historia hasta ahora sugiere que, aunque hemos conquistado la mortalidad inmediata de la "orina dulce", la diabetes seguirá siendo, en palabras de la IDF (International Diabetes Federation), "la epidemia del siglo XXI" tanto en carga de enfermedad como en valor de mercado.



(1) En farmacología, un agonista es una sustancia química (natural o sintética) que activa o estimula un receptor celular para que este produzca una respuesta biológica específica.

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