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El Puerto de Corío en 2026: Sin licitación pública, el proyecto avanza por la vía privada

  • Foto del escritor: Alfredo Arn
    Alfredo Arn
  • hace 8 horas
  • 4 min de lectura

A dos años del anuncio que generó grandes expectativas en el sur del Perú, el panorama del megapuerto de Corío dista mucho de aquella convocatoria internacional prometida para octubre de 2025. Contrario a lo que muchos esperaban —una gran licitación pública con múltiples postores internacionales compitiendo por la concesión—, el proyecto ha tomado un rumbo inesperado. Hoy, la iniciativa más avanzada no es estatal, sino privada, impulsada por un consorcio que ya obtuvo luz verde técnica del gobierno y se encuentra en plena etapa de estudios especializados.

En setiembre de 2024, el gobernador regional de Arequipa, Rohel Sánchez, anunció con optimismo que "este año hacemos la convocatoria" y que el convenio con el Ministerio de Transportes y ProInversión se cerraría "a muy tardar la primera semana de octubre" de 2025 . La idea era clara; lanzar una invitación internacional para que el Estado seleccionara al mejor postor bajo un esquema de Asociación Público-Privada (APP). Sin embargo, ese proceso nunca se materializó como se anunció.

El motivo del cambio de rumbo fue la aparición de una propuesta alternativa del Consorcio Hub Corío Megapuerto del Sur, integrado por las empresas peruanas Leet Arquitectura Ingeniería & Construcción y Beton Terra Ingenieros, presentó sus estudios ante la Autoridad Portuaria Nacional (APN) bajo la modalidad de "iniciativa privada", no como APP estatal. Y, para sorpresa de muchos, el Ejecutivo le dio luz verde.

Aunque en agosto de 2025 la APN había suspendido temporalmente la viabilidad técnica del consorcio —debido a un reclamo del gobierno regional sobre la falta de un estudio de demanda oficial—, la situación cambió drásticamente en diciembre de ese mismo año . La APN levantó la suspensión con un argumento de fondo; la normativa vigente no prohíbe la coexistencia de proyectos, y una habilitación portuaria privada es más beneficiosa para el Estado por su mayor eficiencia, menores costos de supervisión y plazos más reducidos .

El estado actual del proyecto (junio 2026). Hoy, con la coyuntura ya superada, el Consorcio Hub Corío es el actor principal en el desarrollo del megapuerto. Según declaraciones de su director, el almirante (R) César Zelada, el proyecto ha cumplido hitos fundamentales:

  • Estudio de demanda aprobado: El consorcio presentó un plan maestro que incluye un estudio de demanda de carga, el cual fue revisado y aprobado por la APN tras 19 meses de evaluación. Este estudio estima que, a 30 años, Corío podría movilizar cerca de 60 millones de toneladas anuales, integrando carga minera, agroindustrial y de transbordo regional .

  • Estudios oceanográficos en curso: Tras obtener la viabilidad técnica temporal portuaria (VTTP), el consorcio inició un estudio oceanográfico para determinar corrientes, oleaje y condiciones del lecho marino. Los resultados preliminares confirman una profundidad natural de 26 metros, suficiente para recibir buques de hasta 30,000 contenedores —muy por encima de los 18 metros de Chancay— .

  • Cronograma hacia la viabilidad definitiva: El estudio oceanográfico demandará seis meses. El consorcio estima presentar el expediente para obtener la viabilidad técnica definitiva entre julio y agosto de 2026. Luego, la APN tendría de tres a cuatro meses para evaluarlo. Recién después de obtener la licencia portuaria podrían iniciar las obras, lo que tomaría entre cuatro y cinco años adicionales .

¿Y la convocatoria internacional?. La prometida licitación pública de octubre de 2025 simplemente no ocurrió. El gobierno regional y ProInversión han optado por no forzar una competencia que, de facto, ya tiene un contendiente privado con estudios avanzados. En mayo de 2026, ProInversión seguía promoviendo Corío como parte del "Eje Sur" y destacando que las exportaciones de esta macrorregión superaron los US$ 40,000 millones en 2025, pero sin anunciar una nueva fecha para una convocatoria abierta.

El propio gobernador Sánchez, aunque sigue impulsando el proyecto bajo el nombre de "Megapuerto de las Américas Corío", ha tenido que aceptar la coexistencia de ambos esquemas: el APP que promueve su región y la iniciativa privada que ya camina por su propio carril.

Las cifras del proyecto en su nueva fase

Indicador

Cifra actualizada (2026)

Inversión estimada (iniciativa privada)

US$ 2,000 millones (primera fase)

Capacidad inicial proyectada

15 millones de toneladas/año

Capacidad a largo plazo

Hasta 60 millones de toneladas/año

Profundidad natural confirmada

26 metros

Área destinada al proyecto

15,947 hectáreas

Plazo estimado para inicio de obras

4 a 5 años (después de obtener licencia)

Inversionistas en la mira. El consorcio ha revelado que ya atrajo el interés de una empresa de Estados Unidos, con la cual conformó un equipo técnico para diseñar el proyecto . Esto abre la puerta a un escenario geopolítico relevante; que el megapuerto del sur peruano sea financiado con capitales norteamericanos, actuando como un contrapeso natural al puerto de Chancay, de capitales chinos. Sin embargo, aún es prematuro confirmar si este interés se concretará en una inversión firme.

Mientras el proyecto avanza técnicamente, no faltan voces críticas que alertan sobre un posible exceso de infraestructura portuaria en el sur del Perú. Actualmente, la región ya cuenta con los terminales de Matarani (con una concesión renovada por 30 años), Ilo, y el nuevo proyecto de San Juan de Marcona impulsado por la china Jinzhao Perú con una inversión de US$ 405 millones . La pregunta que surge es si Corío resultará complementario o simplemente redundante, especialmente cuando la ansiada conexión ferroviaria con Brasil —que justificaría gran parte de su demanda— sigue siendo más una aspiración que un proyecto concreto.

Un proyecto vivo, pero sin la esperada vitrina internacional. El Puerto de Corío no está muerto ni congelado, pero su rumbo ha cambiado radicalmente respecto a lo anunciado en 2025. La gran licitación pública que se esperaba como un hito de transparencia y competencia internacional no ocurrió. En su lugar, una iniciativa privada —con capitales aún no del todo revelados— avanza silenciosamente en los estudios técnicos, con el objetivo de presentar su viabilidad definitiva en los próximos meses.

Para el sur del Perú, la noticia es agridulce. Por un lado, el proyecto sigue vivo y con posibilidades reales de concretarse. Por otro, la falta de un proceso abierto y competitivo genera interrogantes legítimas sobre quién estará detrás de la inversión final y en qué condiciones. La promesa de convertir a Corío en el "puerto de las Américas" y en un contrapeso geopolítico a Chancay sigue en pie, pero su materialización dependerá ahora de la capacidad del consorcio privado para cerrar el financiamiento y sortear los desafíos técnicos y políticos que aún quedan por delante.

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