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Comunicaciones LEO y guerra electrónica: Un balance del conflicto en el espectro electromagnético.

Foto del escritor: Alfredo Arn
Alfredo Arn
hace 2 horas
4 min de lectura

En febrero de 2026, SpaceX implementó restricciones sobre el uso de terminales Starlink en Ucrania, incluyendo geofencing (1) por ubicación, listas negras de identificadores de terminales individuales y un corte automático para dispositivos que superaran los 90 km/h, lo que afectó la capacidad de montar terminales en plataformas aéreas de alta velocidad. Según reportes disponibles, las fuerzas rusas habían utilizado terminales Starlink adquiridos a través de intermediarios de mercado gris para operaciones de comando y control táctico, así como para operar drones de ataque de largo alcance como los sistemas Geran, Molniya y BM-35. En respuesta a estas restricciones, Rusia aceleró el despliegue de la constelación Rassvet, un proyecto de satélites de banda ancha en órbita terrestre baja desarrollado por Bureau 1440, subsidiaria de IKS Holding, con una inversión combinada de aproximadamente 5.7 mil millones de dólares hasta 2030.

Hasta septiembre de 2026, Rusia ha completado dos lanzamientos de satélites Rassvet-3, el primero el 23 de marzo con 16 satélites y el segundo el 19 de julio con otros 16, totalizando 32 satélites en órbita terrestre baja. Los datos de seguimiento orbital indican que los satélites están utilizando sus propulsores eléctricos alimentados con criptón para elevar gradualmente su altitud desde los 300-500 km iniciales hacia la órbita operativa objetivo de aproximadamente 800 km. El segundo lote ha mostrado un desempeño ligeramente superior al primero en la misma etapa de ascenso orbital, alcanzando 365.1 km frente a 313.5 km del primer lote. El plan declarado por Bureau 1440 establece alcanzar 156 satélites para finales de 2026, 292 para 2027 (umbral para el inicio del servicio comercial) y más de 900 satélites para 2035.

La viabilidad del cronograma de despliegue presenta desafíos relacionados con la capacidad industrial rusa. La industria de lanzamiento de Rusia opera actualmente a tasas significativamente reducidas en comparación con periodos anteriores, con aproximadamente 20 misiones orbitales anuales para todos los clientes y cargas útiles combinados. Para cumplir el objetivo de 156 satélites para finales de 2026, se requerirían aproximadamente ocho lanzamientos adicionales dedicados exclusivamente a Rassvet en un periodo de cinco meses, lo que representaría una proporción significativa del manifiesto nacional de lanzamientos. Además, el programa depende de una única planta de producción en serie para los cohetes lanzadores Soyuz-2.1b, y la industria aeroespacial rusa enfrenta limitaciones en la producción masiva de satélites que, según analistas del sector, no ha alcanzado ritmos de uno a dos satélites por semana desde el periodo soviético.

Los satélites Rassvet-3 actualmente en órbita presentan características técnicas específicas: cada unidad tiene una masa de aproximadamente 370 kg, opera en bandas de frecuencia Ku y Ka, y está diseñada para proporcionar velocidades de hasta 1 Gbit/s con latencia inferior a 70 milisegundos en la configuración completa de la constelación. Las órbitas polares con inclinación de 82.3 grados permiten la cobertura del territorio ruso, incluidas las regiones árticas. Según información disponible, las fuerzas rusas han comenzado a utilizar estos satélites sobre el territorio de Ucrania, aprovechando las ventanas de paso orbital predecibles para restablecer parcialmente las capacidades de comunicación táctica. No obstante, los terminales actuales son de tamaño considerable y requieren estaciones terrestres fijas, lo que limita su uso en plataformas móviles como drones de ataque.

Ucrania ha desplegado el sistema de guerra electrónica Pokrova, una arquitectura nacional operativa desde febrero de 2024 que integra más del 90% de unidades del sistema Lima. Este sistema opera mediante técnicas de spoofing de señales de navegación por satélite (GNSS), combinando suplantación de señales, interferencia y ataques dirigidos a receptores de navegación. Con un alcance reportado de hasta 370 kilómetros, Pokrova puede afectar simultáneamente las constelaciones GPS, GLONASS, Galileo y BeiDou. Según datos de las fuerzas ucranianas, el sistema ha contribuido a la neutralización de miles de drones y misiles de crucero que dependen de navegación satelital, explotando las limitaciones de los sistemas de navegación inercial de calidad variable utilizados en plataformas rusas.

El sistema Bukovel-AD complementa las capacidades de defensa electrónica ucranianas a nivel táctico. Desarrollado por la empresa Proximus, este sistema puede detectar vehículos aéreos no tripulados a distancias de hasta 100 kilómetros y aplicar interferencia en rangos de 20 a 50 kilómetros. Opera en bandas de frecuencia de 320 a 6,000 MHz, cubriendo múltiples segmentos desde 500 MHz hasta 6 GHz, y puede bloquear tanto los enlaces de control de drones como las señales GPS/GLONASS. Sin embargo, tanto Pokrova como Bukovel-AD operan principalmente en frecuencias utilizadas para navegación por satélite y control de drones tácticos, no en las bandas Ku (12-18 GHz) y Ka (26.5-40 GHz) empleadas por los sistemas de comunicaciones satelitales de banda ancha como Rassvet y Starlink.

La estrategia ucraniana frente a los sistemas satelitales rusos incluye múltiples enfoques complementarios. Además del spoofing GNSS masivo que degrada la precisión de navegación de las plataformas rusas, las fuerzas ucranianas han utilizado inteligencia de fuentes abiertas y reconocimiento electrónico para identificar y atacar estaciones terrestres (gateways) que conectan las constelaciones satelitales con la infraestructura terrestre. Reportes indican que Ucrania ha destruido mediante ataques con drones de largo alcance el sistema ruso Volna Kupol Garant, valorado en aproximadamente 1.5 millones de dólares y diseñado específicamente para interferir comunicaciones Starlink en banda Ku. Este enfoque refleja una priorización de ataques contra infraestructura terrestre vulnerable sobre intentos de interferencia directa de enlaces satelitales en frecuencias elevadas.

La evolución del conflicto en el dominio electromagnético presenta dinámicas complejas que continúan desarrollándose. Rusia enfrenta el desafío de escalar una constelación satelital soberana dentro de limitaciones industriales y de capacidad de lanzamiento, mientras busca desarrollar terminales más compactos para uso en plataformas tácticas móviles. Ucrania, por su parte, mantiene capacidades avanzadas en spoofing GNSS y ataques contra infraestructura terrestre, mientras evalúa opciones para abordar las limitaciones técnicas en interferencia de bandas Ku y Ka. El resultado de estas dinámicas dependerá de factores como la capacidad de Rusia para proteger sus estaciones terrestres, mantener su cadena de producción bajo condiciones operativas y desarrollar tecnologías de terminales miniaturizados, así como de la capacidad de Ucrania para adaptar sus tácticas de guerra electrónica y ataques contra infraestructura crítica en un entorno en constante evolución.



(1) El geofencing (traducido al español como "valla geográfica", "perímetro virtual" o "geo-cerca") es una tecnología que crea un límite geográfico virtual alrededor de una ubicación real en el mundo utilizando sistemas de posicionamiento como GPS, datos celulares, Wi-Fi o RFID.

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