Capital chino y mercado laboral en el Perú: proyecciones de empleo y desafíos de formación profesional 2024-2030
- Alfredo Arn
- 30 dic 2025
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Resumen:
La irrupción de capitales estatales y privados de la República Popular China en sectores estratégicos del Perú ha pasado de ser un flujo marginal a representar el 45 % de la Inversión Extranjera Directa (IED) recibida en 2023. Aunque el debate público se ha centrado en los montos desembolsados y en su impacto fiscal, la literatura ha prestado escasa atención a los efectos sobre el mercado de trabajo local. Este artículo sintetiza evidencia reciente sobre el número de plazas proyectadas y los perfiles de educación y habilidades que demandarán los principales proyectos chinos en curso. Los resultados indican que, solo en la etapa de construcción y puesta en marcha, se crearán alrededor de 35,000 empleos directos y 25,000 indirectos, cifra que podría duplicarse si se materializan las expansiones anunciadas para 2030.
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La relación económica Perú-China se ha intensificado tras la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (2010) y la adhesión peruana a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (2019). Según el Ministerio de Comercio Exterior, China pasó de ser el segundo inversionista en 2015 al primero en 2023, concentrando US$ 14,700 millones de un stock total de US$ 32,800 millones. Dichos recursos fluyen preferentemente hacia la minería (52 %), energía (18 %), infraestructura de transporte (15 %) e hidrocarburos (8 %), sectores intensivos en mano de obra calificada.
El presente articulo adopta un enfoque mixto: por un lado, se recopilaron cifras oficiales de empleo generado en cada proyecto a través de reportes de impacto ambiental, declaraciones de inversión de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión) y notas de prensa de las empresas; por otro, se confrontaron dichas cifras con los datos agregados de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2024) y con el Monitor de Proyectos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2023). La combinación permite estimar rangos de empleo directo e indirecto, así como inferir los requerimientos de formación a partir de los estudios de línea base de cada proyecto.
Los resultados muestran que los megaproyectos ya en ejecución demandarán, entre 2024 y 2026, aproximadamente 35,000 empleos directos. El puerto de Chancay (COSCO Shipping-Volcán) lidera la lista con 4,500 trabajadores en obra y 7,000 en operación; le siguen la ampliación de Las Bambas (MMG, 7,000), las expansiones de Toromocho y Rio Blanco (Chinalco-Zijin, 8,000) y la central hidroeléctrica San Gabán III (Tres Gargantas, 2,000). A ello se suman 4,000 plazas en la construcción de 70 escuelas “Bicentenario” y cerca de 1,800 en líneas de transmisión eléctrica (State Grid).
El efecto multiplicador sobre el empleo indirecto —calculado mediante la matriz de insumo-producto de la CEPAL con coeficiente 0.72— arroja otros 25,000 puestos en servicios de transporte, mantenimiento, seguridad, hotelería y abastecimiento. Si se materializan las expansiones previstas para 2027-2030 (segundo muelle de Chancay, nuevos lotes petroleros de CNPC-Sinopec y otros, la cifra total podría superar los 100,000 empleos, equivalente al 0.8 % de la PEA peruana.
En cuanto a la demanda de capital humano, cuatro grandes familias de ocupaciones emergen: (i) técnicos de ingeniería y mantenimiento; (ii) profesionales de apoyo administrativo y financiero; (iii) especialistas en asuntos regulatorios y comunitarios; (iv) docentes e instructores para la formación dual. El conocimiento de inglés técnico (nivel B2 o superior) y del mandarín operativo (HSK 3-4) se ha convertido en un “plus” decisivo para la movilidad ascendente, al tiempo que se valora la certificación internacional en seguridad (OSHA, MSHA) y la experiencia en normas IFC.
La evidencia cualitativa indica que las firmas chinas priorizan la contratación local para cargos operativos —hasta 85 % en las obras de San Gabán y Chancay—, pero recurren a personal extranjero en puestos de alta especialización (geólogos, ingenieros de procesos, traductores simultáneos). Esta dualidad genera brechas: por ejemplo, el 62 % de los supervisores de seguridad carece de certificación ISO 45001 en español y chino, mientras que solo tres universidades peruanas ofrecen carreras de chino comercial. En respuesta, algunas empresas han firmado convenios con institutos tecnológicos para impartir cursos de soldadura, electromecánica y chino técnico en zonas de influencia del proyecto.
Los hallazgos poseen implicancias de política pública. En el corto plazo, el Ministerio de Trabajo debería actualizar el Catámetro Nacional de Ocupaciones incluyendo perfiles bilingües y competencias digitales propias de la industria 4.0; en el mediano plazo, se requiere articular un programa de becas “China-Perú” que financies estudios de técnicos peruanos en institutos de formación vocacional chinos (TVET), replicando el modelo implementado por Chile con SENCE. Asimismo, las universidades nacionales podrían habilitar diplomaturas en gestión de proyectos chinos e intercambio cultural para reducir la asimetría informativa que hoy incrementa los costos de transacción.
La ola de inversiones chinas representa una oportunidad singular para crear empleo formal y elevar la calificación de la fuerza laboral peruana. Sin embargo, la materialización de tales beneficios depende de la capacidad del Estado y del sector educativo para anticipar los perfiles demandados y certificar competencias bilingües. La evidencia sugiere que, si se articulan políticas públicas activas de formación y se promueve la inserción de proveedores locales en las cadenas de valor de los proyectos, el impacto ocupacional podría duplicarse sin aumentar la dependencia de personal expatriado, contribuyendo así a un ciclo virtuoso de crecimiento inclusivo.







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