2026: El año en que el clima, la economía y la geopolítica juegan a fuego lento
- Alfredo Arn
- 1 ene
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Cuando el calendario encienda el 1 de enero de 2026, el termómetro global habrá superado ya los 1.4 °C respecto a la era pre-industrial. El Met Office adelanta que la marca se situará en 1.46 °C, lo que convertirá a 2026 en el cuarto ejercicio consecutivo fuera del objetivo del Acuerdo de París y en la antesala oficial del mundo de +1.5 °C.
La temperatura no será, sin embargo, el único termómetro que se dispare. La economía crecerá un 3.2 % gracias a la resiliencia de las empresas, pero el dato esconde una fractura; mientras Asia y África avanzan a ritmo de "sur global", Estados Unidos y Europa frenan por el efecto de aranceles que ya promedian el 12 %, el nivel más alto desde 1934.
El proteccionismo deja de ser una amenaza para convertirse en renta fiscal. Washington recaudará este año 300,000 millones de dólares en derechos de importación, una cifra que supera el PIB de Finlandia. El dinero sirve para financiar subsidios verdes, pero encarece la canasta familiar y obliga a las compañías a re-trazar cadenas de suministro en un fenómeno que los analistas bautizan como "geopatriación"(1).
La re-organización logística no es el único "re-shoring"(2) que observaremos. La inteligencia artificial (IA) completa su tránsito de "hype"(3) a utilidad; 63 % de las grandes corporaciones ya tiene modelos generativos en producción y la inversión mundial superará los 632,000 millones de dólares, un 27 % más que en 2025. La clave ya no es tener IA, sino rediseñar procesos para que la productividad real salte al menos a un 14 %.
El afán de eficiencia no será suficiente para contener la desigualdad. El FMI calcula que el 20 % de empresas más tecnificadas capturará el 60 % del crecimiento, mientras que el resto arrastra salarios estancados. El fenómeno, llamado "divergence gap", empuja a los gobiernos a subir el gasto en reskilling (4) y a los sindicatos a negociar cláusulas de "transición justa digital".
En el tablero geopolítico, 2026 supone el fin del último tratado bilateral de control de armas; el New START expira en febrero sin sustituto a la vista. El vacío legal abre la puerta a una nueva carrera de ojivas desplegables y eleva la probabilidad de un conflicto por error de señal en el Mar de la China Meridional o el Ártico, donde el hielo marino tocará mínimos de 3.8 millones de km² y la ruta comercial del Norte estará libre 20 semanas.
Mientras los glaciares se derriten, la sociedad busca refugio en la profundidad. Tras años de "tiktokificación", estallan los clubes de lectura de alto rendimiento y el ajedrez vuelve a las listas de aplicaciones más descargadas. El fenómeno, bautizado como "renacimiento cognitivo", responde a la necesidad de contrarrestar la ansiedad generada por la velocidad algorítmica y la sobrecarga informativa.
En el plano cotidiano, el 2026 será el año en que el plástico de un solo uso desaparezca de grandes eventos gracias a cápsulas de agua comestibles, que los menús serán compostables por ley y que un fármaco llamado suzetrigina promete dolor post-operatorio sin adicción, cerrando el capítulo más mortífero de la crisis de opioides. Será, en definitiva, un ejercicio de equilibrio entre tecnología, temperatura y tensión geopolítica, un paso al vacío del que depende el próximo ciclo de estabilidad planetaria.
REFERENCIAS
(1) Re-shoring es la práctica de trasladar de vuelta al país de origen las operaciones de fabricación o servicios que previamente habían sido offshoreadas (ubicadas en el extranjero) para reducir costes o aprovechar ventajas laborales.
(2) Geopatriación es la reubicación estratégica de cargas de trabajo, aplicaciones o datos desde nubes públicas globales (como AWS, Azure o Google Cloud) hacia infraestructuras locales, regionales o soberanas, impulsada por riesgos geopolíticos, normativas de soberanía digital o tensiones internacionales.
(3) Hype es el exceso de expectativa, publicidad o entusiasmo que se genera en torno a un producto, tecnología o evento antes de que su utilidad o impacto real esté comprobado.
(4) Divergence gap es la brecha de productividad y rentabilidad que se abre entre las empresas que adoptan y escalan tecnologías avanzadas (IA, automatización, analítica) y el resto de compañías que quedan rezagadas.
(5) Reskilling es el proceso de capacitar a una persona en nuevas habilidades para que pueda desempeñar un trabajo distinto al que venía realizando, generalmente porque su puesto anterior ha quedado obsoleto por la automatización, la digitalización o cambios en el mercado.







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